Consejos para fortalecer el sistema inmunitario

Los antígenos son moléculas grandes que se encuentran en la superficie de las células, los virus, los hongos, las bacterias y de sustancias inertes como las toxinas, los productos químicos, los medicamentos y los cuerpos extraños. El sistema inmunitario reconoce los antígenos y los destruye. La inmunidad adquirida se desarrolla cuando el cuerpo entra en contacto con distintos antígenos.
Para que el sistema inmunitario pueda cumplir su función es necesario obtener de los alimentos una cantidad suficiente de vitaminas, minerales, oligoelementos y antioxidantes. Y eso solo se consigue con una alimentación equilibrada y variada.
Los probióticos, que constituyen una parte importante de la flora intestinal, sostienen el sistema inmunitario asociado a la mucosa del intestino. Los probióticos se obtienen con los alimentos, pero también conviene tomarlos como suplemento.
Otro factor importante para que el sistema inmunitario sea fuerte es el sueño. Es necesario dormir entre 7 y 9 horas de calidad al día.
Nuestro cuerpo es defendido sin descanso por el sistema inmunitario. Sin embargo, las tropas de defensa dependen de sus suministros. Aporte a su sistema inmunitario los materiales de construcción necesarios para una base sólida, es decir, los micronutrientes. No cargue el cuerpo con demasiadas calorías. La grasa abdominal y una cantidad elevada de grasas saturadas en la dieta ejercen una presión innecesaria sobre el sistema inmunitario.
Fortalecimiento del sistema inmunitario
Que el sistema inmunitario cumpla sus funciones depende de un aporte suficiente de vitaminas y oligoelementos. Las células del sistema inmunitario deben “volver a producirse” de forma continua. Por eso, todas las sustancias necesarias para fortalecer el sistema inmunitario deben obtenerse de manera constante y en cantidad suficiente a través de la alimentación.
Necesidad y aporte de micronutrientes propios de la inmunidad
Vitaminas y oligoelementos como la vitamina C, la vitamina D, el zinc, el selenio, el cobre, el ácido fólico, la vitamina A, la vitamina B2 y la vitamina B12 contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Durante las reacciones inmunitarias pueden producirse radicales libres. La vitamina C, la vitamina E, la vitamina B2, el zinc, el selenio, el cobre y el manganeso, que actúan como antioxidantes, contribuyen a proteger a las células frente al estrés oxidativo. La mucosa de las vías respiratorias desempeña un papel importante como barrera frente a todo tipo de microbios. La vitamina A, la vitamina B2, la biotina y la niacina contribuyen al mantenimiento de las membranas mucosas normales.
Aumento de las necesidades de micronutrientes en algunas enfermedades
En determinadas enfermedades, la necesidad de vitaminas, oligoelementos y de muchos micronutrientes puede aumentar. Esa necesidad no siempre puede cubrirse con la dieta. Para que el sistema inmunitario funcione correctamente son importantes numerosas vitaminas, oligoelementos y sustancias vegetales secundarias.
Consumo suficiente de fruta y verdura
Consumir 5 raciones de fruta o verdura al día es la recomendación básica de la Sociedad Alemana de Nutrición. Nuestra alimentación diaria, en cambio, suele ser distinta: un cruasán de chocolate en el desayuno, un bocadillo de salchicha al mediodía y un plato de carne pesado en la cena no complacen a su sistema inmunitario. Con esta forma de comer, las cantidades medias de fruta y verdura consumidas ni siquiera se acercan a lo recomendado. Solo la mitad de la sociedad turca come fruta con regularidad y apenas 13 de cada 100 personas comen verdura suficiente. Según los informes sobre alimentación, se observan carencias en la ingesta de algunos micronutrientes que el sistema inmunitario necesita.
Una ingesta insuficiente de nutrientes agota al cuerpo
Los estudios científicos de los últimos años han revelado una relación cada vez mayor entre una dieta desequilibrada y enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, la enfermedad cardiaca, el ictus y el cáncer.
El menú del sistema de defensa
Aunque en Turquía crece cada vez más la conciencia sobre la alimentación saludable, muchas personas siguen comiendo mal. En realidad la regla es bastante sencilla: cuantos menos productos procesados, mejor, y más alimentos frescos. La base de la dieta debe estar formada por verduras, carne, pescado, huevos y productos lácteos.
No coma de forma unilateral
La carencia de nutrientes puede tener muchas causas. Además de una alimentación desequilibrada, existen otros motivos que pueden impedir que el cuerpo se nutra lo suficiente. Por ejemplo, el organismo puede no absorber del todo los nutrientes. Las infecciones graves o repetidas también pueden aumentar las necesidades. En algunos casos puede no ser posible cubrir esas necesidades solo con la comida. En estas situaciones, tomar micronutrientes en forma de suplemento junto a una dieta equilibrada puede resultar útil para apoyar al sistema inmunitario.
Una dieta saludable debe aportar energía suficiente y proporcionar a nuestro cuerpo todos los nutrientes necesarios para la vida: vitaminas, minerales, proteínas, grasas, hidratos de carbono, fibra y sustancias vegetales secundarias. Para cubrir esa necesidad, en su dieta no deben faltar ni las frutas y verduras de temporada ni los productos integrales. En la alimentación se busca la variedad, porque cada nutriente cumple una función importante.
Tome líquidos en abundancia, como infusiones de hierbas o agua mineral. Algunos alimentos como el jengibre, la pimienta, la salvia y el clavo tienen un efecto antiséptico (antibiótico). La infusión de jengibre o la infusión de salvia con miel se consideran beneficiosas para la tos.
Refuerce el sistema inmunitario con ejercicio en los meses de invierno
Cuando una infección como la gripe le alcance, no interrumpa la práctica deportiva. Hacer deporte es muy importante para prevenir las infecciones de antemano y reducir el riesgo de contagio.
El ejercicio regular no solo fortalece los músculos, sino también el sistema inmunitario. Incluso pequeñas cantidades de movimiento mejoran el sistema de defensa propio del cuerpo. Uno de los factores que intervienen es que el deporte actúa frente al estrés, que debilita las defensas del organismo.
Pero no se someta a estrés. El exceso de ejercicio también reduce el rendimiento y el mecanismo de defensa del cuerpo, y facilita la entrada de patógenos en el organismo.
Relájese y descanse
Las hormonas del estrés, como el cortisol, son grandes enemigas del sistema inmunitario. Cuando estamos estresados nos volvemos especialmente vulnerables a las infecciones. Duerma lo suficiente y de forma regular. Aproveche técnicas de relajación como el yoga, el Tai Chi o la meditación.
El aire limpio es muy beneficioso. Sobre todo en invierno debe ventilar su habitación con frecuencia. La regla básica es abrir la ventana de tres a cuatro veces al día durante diez minutos.
Dr. Hüseyin NAZLIKUL, M.D., PhD.
IFMANT = Presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas de Terapia Neural
Presidente de la Bilimsel Nöralterapi Regülasyon Derneği (Asociación Científica de Terapia Neural y Regulación)