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Bogotá 2026: la Terapia Neural une a personas, culturas y tradiciones médicas

Dr. Hüseyin Nazlikul
Dr. Hüseyin Nazlikul 10.09.2026 12 min de lectura
Reflexiones personales sobre el IV Congreso Internacional de Medicina Neuralterapéutica en Bogotá

Prof. Dr. Hüseyin Nazlıkul
Presidente de IFMANT

Después de estos intensos días en Bogotá, no son solamente las conferencias, los talleres y las discusiones científicas los que permanecen en mi memoria. Lo que me acompaña de una manera aún más profunda son las personas, los encuentros, las conversaciones y ese sentimiento tan especial de formar parte de una comunidad internacional que, a pesar de nuestras diferentes lenguas, culturas y tradiciones médicas, comparte algo esencial.

Del 27 al 30 de agosto de 2026 tuvimos el privilegio de participar en Bogotá en el IV Congreso Internacional de Medicina Neuralterapéutica. Para mí, este congreso fue mucho más que un encuentro científico. Fue un espacio de encuentro humano y, al mismo tiempo, un momento importante en el camino compartido de nuestra Terapia Neural.

Me dedico a la Terapia Neural desde hace muchas décadas. A lo largo de este camino he participado en numerosos congresos, he tenido el privilegio de conocer a muchos colegas y he podido acompañar la evolución de nuestro método en diferentes países. De toda esta experiencia he aprendido algo fundamental:

La Terapia Neural no vive únicamente de técnicas e inyecciones. Vive de las personas, de la experiencia, de la transmisión del conocimiento y de nuestra disposición a aprender unos de otros.

Eso fue precisamente lo que sentí en Bogotá.

Colombia: las raíces latinoamericanas de la Terapia Neural

Colombia ocupa un lugar especial en la historia de la Terapia Neural. Las ideas y el trabajo de Julio César Payán de la Roche han marcado a generaciones de colegas y han otorgado a la Terapia Neural en América Latina un lenguaje propio y una profundidad particular. Su visión sistémica del ser humano ha aportado también importantes impulsos mucho más allá de Colombia.

Para mí es esencial no olvidar esta historia. Un enfoque médico que pierde la memoria de sus raíces pierde también una parte de su identidad. Sin embargo, respetar la historia nunca debe significar permanecer inmóviles.

Precisamente por eso Bogotá fue tan valiosa.

Diferentes tradiciones en una misma mesa

Aquí se encontraron diferentes tradiciones de la Terapia Neural. La experiencia latinoamericana dialogó con los desarrollos de Europa, Norteamérica y otras regiones del mundo. Algunas perspectivas son diferentes, determinados conceptos se utilizan de manera distinta y las culturas médicas tampoco son iguales en todos los países.

No considero que esto sea una debilidad. No necesitamos estar de acuerdo en todo para poder avanzar juntos.

La ciencia necesita discusión. Necesita experiencias diferentes y, en ocasiones, también discrepancias. Lo decisivo es que estemos dispuestos a escucharnos y aprender unos de otros.

El programa científico de Bogotá mostró esta diversidad de manera especialmente clara. Hablamos de Terapia Neural clínica, Medicina de Regulación, sistema nervioso autónomo, fascias, relaciones funcionales, dolor y enfermedades crónicas. Los talleres permitieron trabajar de manera práctica; colegas jóvenes presentaron sus investigaciones científicas; y áreas como la odontología neurofocal y la Terapia Neural veterinaria también tuvieron su espacio.

Para mí, de esta manera surgió algo que no puede darse por sentado en un congreso: un verdadero intercambio entre experiencia clínica, práctica médica y ciencia.

También me conmovió profundamente el encuentro entre generaciones. Por un lado, estaban colegas que llevan décadas trabajando por la Terapia Neural y que han dedicado una parte importante de su vida profesional a esta medicina. Por otro lado, vi a muchos médicos, odontólogos, investigadores y estudiantes jóvenes, llenos de curiosidad, nuevas preguntas y el deseo de seguir desarrollando la Terapia Neural.

Eso me da esperanza.

Cien años de experiencia y la ciencia de hoy

Podemos y debemos sentirnos orgullosos de casi cien años de experiencia en Terapia Neural. Pero no podemos descansar sobre esa historia.

Nuestra tarea consiste en preservar el conocimiento y la experiencia clínica de las generaciones que nos precedieron y, al mismo tiempo, desarrollarlos a la luz de los conocimientos de la medicina moderna. La neurofisiología, el estudio del sistema nervioso autónomo, la Medicina de Regulación, la biofísica, la investigación de las fascias y la medicina moderna del dolor nos ofrecen hoy nuevas posibilidades para comprender y estudiar científicamente muchos fenómenos que observamos clínicamente desde hace décadas.

Aquí veo también una de las responsabilidades centrales de IFMANT.

La responsabilidad de IFMANT: unidad, no uniformidad

Como Presidente de IFMANT, no deseo una organización internacional que dicte a cada país cómo debe entender o practicar su Terapia Neural. Nuestra tarea debe ser, más bien, construir puentes: entre países, entre escuelas médicas, entre experiencia y ciencia y, sobre todo, entre personas.

Naturalmente, necesitamos estándares comunes de formación, calidad y seguridad del paciente. Necesitamos criterios científicos y una responsabilidad médica sólida. Y allí donde la formación y la calidad sean comparables, debemos tener también el valor de avanzar hacia el reconocimiento mutuo.

Pero unidad nunca debe significar uniformidad. Cada país aporta su propia historia, su propia cultura médica y sus propias experiencias. No debemos eliminar esta diversidad. Debemos conectarla.

Bogotá volvió a demostrarme que esto es posible.

Mi agradecimiento especial a ACOLTEN/MNT y al equipo organizador

Quiero expresar en este punto mi especial agradecimiento y reconocimiento a la Asociación Colombiana de Terapia Neural / Medicina Neuralterapéutica – ACOLTEN/MNT.

Mi sincero agradecimiento se dirige, en primer lugar, al Dr. Francisco Echandía, Presidente de ACOLTEN/MNT. Dirigir una sociedad científica y, al mismo tiempo, apoyar el desarrollo de la Terapia Neural tanto a nivel nacional como internacional requiere continuidad, sentido de responsabilidad y un gran compromiso personal. También en nombre de IFMANT, quiero expresarle mi reconocimiento por esta labor.

Deseo agradecer muy especialmente a la Dra. Laura Bibiana Pinilla Bonilla. Como miembro fundadora de ACOLTEN y una de las figuras centrales en la organización científica y académica de este congreso, contribuyó con un compromiso extraordinario a reunir personas, contenidos científicos y diferentes perspectivas internacionales. Su labor académica en la Universidad Nacional de Colombia, su larga trayectoria vinculada a la Terapia Neural y su compromiso dentro de IFMANT la convierten en un importante puente entre Colombia y nuestra comunidad internacional.

Mi agradecimiento igualmente afectuoso se dirige a la Dra. Jazmín Ariza. Como expresidenta de ACOLTEN, miembro de su Comité Académico y comprometida docente universitaria, contribuyó de manera decisiva al éxito de este congreso con su energía personal y su competencia científica. Quien haya organizado alguna vez un congreso internacional sabe cuánto trabajo se realiza detrás de escena para que, finalmente, todo parezca sencillo y natural para los participantes.

Para mí, Francisco, Laura y Jazmín representan también a muchas otras personas cuyo compromiso hizo posible este congreso.

Por mi propia experiencia sé lo que significa organizar un congreso internacional de esta magnitud. Detrás de unos pocos días de congreso hay meses, y muchas veces años, de preparación: innumerables conversaciones y coordinaciones, decisiones científicas, dificultades organizativas y, no menos importante, una enorme inversión de tiempo y energía personal.

Por ello, mi agradecimiento se dirige expresamente también a todo el Comité Organizador y Científico de ACOLTEN/MNT, a la Universidad Nacional de Colombia y a todos los colaboradores y voluntarios que, de manera visible o desde un segundo plano, contribuyeron al éxito de estas jornadas.

Un congreso internacional exitoso nunca es obra de una sola persona. Surge cuando las personas comparten responsabilidades y están dispuestas a aportar, por una idea común, más de lo que normalmente podría esperarse de ellas.

Ese espíritu pudo sentirse en Bogotá.

Agradezco igualmente a todos los conferencistas, responsables de talleres, colegas, jóvenes investigadores y, naturalmente, a todos los participantes que, en muchos casos, recorrieron grandes distancias para llegar a Bogotá. Todos ellos dieron a este congreso su identidad.

El programa científico de Bogotá

El programa científico de Bogotá hizo visible esta diversidad de manera impresionante. Precisamente la amplitud de los temas, las perspectivas y las experiencias personales hicieron que este congreso fuera para mí especialmente valioso.

Hablamos tanto de Terapia Neural clínica y Medicina de Regulación como del sistema nervioso autónomo, enfermedades crónicas, dolor, fascias, relaciones funcionales, inflamación, odontología neurofocal y aplicaciones veterinarias. La experiencia clínica acumulada durante décadas se encontró con nuevas preguntas científicas y con diferentes tradiciones médicas.

Me produjo una especial alegría volver a encontrar a muchos colegas con quienes comparto no solamente la Terapia Neural, sino también, en algunos casos desde hace muchos años, una amistad personal y científica.

El Prof. Dr. Lorenz Fischer, con su contribución sobre la importancia de la Terapia Neural en las enfermedades crónicas, aportó una vez más su amplia experiencia clínica y su perspectiva neurofisiológica y regulatoria. Junto con el Prof. Dr. David Vinyes y la Prof. Dra. Laura Pinilla, participó además en la discusión sobre nuevos conceptos terapéuticos y sobre el futuro desarrollo de nuestro campo.

El Prof. Dr. Lorenz Fischer, el Prof. Dr. Hüseyin Nazlıkul, la Prof. Dra. Laura Pinilla y el Prof. David Vinyes aportaron importantes impulsos mediante sus talleres y sus reflexiones sobre la terminología de la Terapia Neural. Considero especialmente importante para el futuro desarrollo internacional de nuestra disciplina la cuestión de cómo trasladar nuestra experiencia clínica a un lenguaje médico contemporáneo.

También me alegraron personalmente las contribuciones de nuestro grupo de Turquía. La Dra. Tijen Acarkan presentó los resultados clínicos de nuestro trabajo sobre Terapia Neural en la migraña, basado en el análisis de 464 casos, aportando así una amplia base de datos clínicos a la discusión científica.

La Prof. Dra. Fatma Gülçin Ural Nazlıkul presentó nuestra experiencia en el tratamiento de la fibromialgia mediante Terapia Neural, una enfermedad que demuestra de manera particularmente clara por qué las enfermedades crónicas no deberían abordarse exclusivamente desde una perspectiva sintomática, sino también regulatoria y sistémica.

Gerasimos Papathanasiou enriqueció igualmente el programa con su contribución sobre las relaciones entre gastrulación, inflamación y cáncer, así como sobre el papel regulador de la Terapia Neural. Considero especialmente importantes este tipo de aportes porque muestran que la discusión futura sobre la Terapia Neural debe ir mucho más allá de la técnica de inyección.

Reiner Wander, con su conferencia sobre cadenas funcionales y Terapia Neural, aportó otra perspectiva importante y puso de relieve la relevancia de las relaciones funcionales y musculoesqueléticas para nuestro pensamiento terapéutico.

También Giorgio Romani, con su contribución sobre la hiperhidrosis y la técnica del ganglio estrellado, mostró cómo los procedimientos clásicos de la Terapia Neural pueden vincularse con preguntas clínicas concretas y ser reconsiderados desde una perspectiva contemporánea.

Seguí asimismo con gran interés la contribución de Jorge Kaczewer sobre fisiología fractal y Medicina Neuralterapéutica. Precisamente la relación entre regulación y complejidad toca una cuestión que me ocupa desde hace muchos años: ¿cómo podemos comprender al organismo humano como un sistema biológico dinámico, interconectado y con capacidad de regulación, sin reducirlo a órganos aislados, valores de laboratorio o síntomas individuales?

Sin embargo, estos nombres solo pueden representar, a modo de ejemplo, un programa científico mucho más amplio.

Muchos otros colegas de diferentes países y disciplinas médicas contribuyeron al éxito del congreso mediante sus conferencias, talleres, trabajos científicos y discusiones. Las contribuciones sobre odontología neurofocal, medicina del dolor, procesos de regulación emocional, Terapia Neural veterinaria y nuevos modelos científicos explicativos demostraron también la amplitud que ha alcanzado nuestro campo.

Precisamente esta diversidad la percibí como una fortaleza.

Para mí, el futuro de la Terapia Neural no consiste en que todos digamos lo mismo. Consiste en crear un diálogo entre diferentes experiencias clínicas y perspectivas científicas.

El encuentro entre generaciones también me conmovió profundamente. Por un lado, estaban colegas que llevan décadas trabajando por la Terapia Neural y que han dedicado una parte considerable de su vida profesional a esta medicina. Por otro lado, vi a muchos médicos, odontólogos, investigadores y estudiantes jóvenes con curiosidad, nuevas preguntas y el deseo de seguir desarrollando la Terapia Neural.

Esta conexión entre experiencia y futuro fue, para mí, una de las imágenes más hermosas de este congreso.

Eso me da esperanza.

La Terapia Neural no pertenece a nadie en exclusiva

Y quizá esta sea la experiencia más importante que me llevo de Bogotá:

La Terapia Neural no pertenece a una sola persona.

No pertenece a un país. No pertenece a una sociedad. No pertenece a una determinada escuela. Y tampoco pertenece únicamente a nuestra generación.

La hemos recibido de las generaciones que nos precedieron. Durante un determinado tiempo asumimos la responsabilidad de cuidarla y desarrollarla, y algún día la transmitiremos a la siguiente generación.

Por eso, la pregunta decisiva es: ¿qué dejaremos a esa próxima generación?

Deseo una Terapia Neural que conozca sus raíces y, al mismo tiempo, permanezca abierta a nuevos conocimientos. Una Terapia Neural cada vez más científica, pero que no pierda su experiencia clínica. Una medicina que piense de manera interdisciplinaria sin perder nunca de vista al ser humano individual.

Porque, al final de toda discusión científica, para mí siempre está el ser humano.

No solamente su diagnóstico.

No solamente su dolor.

No solamente un valor de laboratorio o un síntoma aislado.

Sino el ser humano en su individualidad biológica, en su capacidad de regulación y en las complejas interrelaciones de su organismo.

Desde hace muchos años, este es para mí uno de los principios fundamentales de la Terapia Neural. Y precisamente por ello, incluso después de tantos años, mi confianza en su futuro permanece intacta.

Si estamos dispuestos a compartir nuestro conocimiento, a mantener viva nuestra curiosidad científica y a tratarnos mutuamente con respeto, todavía podremos lograr mucho juntos.

Lo que queda de Bogotá

Por eso dejo Bogotá con una profunda gratitud. Agradecido por la ciencia. Agradecido por las discusiones. Pero, sobre todo, agradecido por las personas y por las amistades.

Muchos de nosotros vivimos a miles de kilómetros de distancia y hablamos lenguas diferentes. Sin embargo, durante estos días volví a sentir hasta qué punto el mundo puede hacerse pequeño cuando las personas comparten una convicción común y un respeto mutuo.

Por eso, para mí Bogotá no fue un punto final. Fue otra etapa importante de nuestro camino compartido.

Y continuaremos recorriendo juntos este camino.

Con gratitud, amistad y un profundo sentimiento de unión,
Prof. Dr. Hüseyin Nazlıkul
Presidente de IFMANT
International Federation of Medical Associations of Neural Therapy