De Bogotá a Estambul: V Congreso Mundial de Terapia Neural

Reflexiones tras el IV Congreso Internacional de Medicina Neuralterapéutica
Bogotá: mucho más que un congreso
Cuando miro hacia atrás, tras estos días intensos en Bogotá, lo primero que me viene a la memoria no son las cifras, las ponencias ni los títulos del programa. Son las personas. Los encuentros. Las conversaciones que mantuvimos con colegas de distintos países y de distintas culturas médicas, y el hecho de que, pese a todas nuestras diferencias, hayamos encontrado en poco tiempo un lenguaje común.
Entre el 27 y el 30 de agosto de 2026, Bogotá se convirtió durante unos días en uno de los centros más importantes de la terapia neural internacional. El IV Congreso Internacional de Medicina Neuralterapéutica volvió a demostrar que la terapia neural es un enfoque médico vivo y en continuo desarrollo.
Para mí, este congreso fue mucho más que una reunión científica. Allí volví a sentir qué es lo que mantiene unida a nuestra comunidad internacional: poder escucharnos, aprender unos de otros y asumir una responsabilidad común pese a pertenecer a escuelas y opiniones diferentes.
Para mí, eso es exactamente IFMANT.
Nuestras diferencias no tienen por qué separarnos
La terapia neural se desarrolló de formas distintas en distintos países. Es una realidad histórica y no la veo como una carencia.
América Latina tiene una experiencia y una tradición de pensamiento propias. Europa Central siguió un desarrollo histórico diferente. América del Norte, por su parte, plantea también otras preguntas médicas y científicas. Creo que cada una de ellas tiene algo valioso que aportar a nuestro acervo común.
Colombia ocupa un lugar especial dentro de esta historia. El enfoque que aborda al ser humano como un todo sistémico y complejo, y en particular la tradición de pensamiento configurada por el Dr. Julio César Payán de la Roche, ha dejado huella mucho más allá de las fronteras colombianas.
Por otro lado, en Europa llevamos con nosotros casi cien años de experiencia clínica en terapia neural. Hoy a esa experiencia se suman la neurofisiología moderna, la medicina del dolor, la investigación de la fascia, la inmunología, la biofísica y la medicina de regulación.
En mi opinión, nuestra tarea no consiste en enfrentar una tradición con otra. Debemos conservar lo valioso y, al mismo tiempo, tener el valor de cuestionar científicamente nuestras propias experiencias.
Llevo años expresándolo así:
La tradición nos da nuestras raíces. La ciencia, nuestro futuro. Necesitamos las dos.
IFMANT crece: nuestra responsabilidad también
Bogotá fue también un paso importante para el desarrollo de IFMANT. Nuestra familia internacional ha crecido.
Con la North American Academy of Neural Therapy (NAANT), la Asociación Mexicana de Terapia Neural y la Asociación de Terapia Neural Reiner Wander de Guatemala se han sumado a nosotros tres nuevas organizaciones de América del Norte y de América Central.
Esto me produce una gran alegría. Pero, para mí, crecer no significa únicamente sumar más miembros a la federación. Crecer significa asumir responsabilidad.
Si nos reunimos bajo el techo de IFMANT, eso debe traducirse en una colaboración real, en intercambio científico, en una calidad formativa comparable y en estándares comunes fiables. Una federación internacional no puede existir solo sobre el papel. Debe sentirse en el trabajo diario de sus asociaciones miembro.
Quiero una IFMANT cuyos miembros se conozcan, confíen unos en otros, investiguen juntos, apoyen a sus colegas jóvenes y sigan aprendiendo unos de otros.
BNR: relaciones internacionales construidas con los años
Esta idea está para mí estrechamente ligada también a la historia de BNR.
Cuando hace más de veinte años empezamos a desarrollar la terapia neural en Turquía de una forma más sistemática y estructurada, nos dimos cuenta muy pronto de algo: no debíamos pensar dentro de las fronteras nacionales.
Por eso BNR, desde su fundación, ha dado importancia a la comunicación internacional y al intercambio científico. Hasta hoy hemos celebrado en Estambul seis congresos de terapia neural con participación internacional y hemos sido anfitriones de dos Congresos Mundiales de Terapia Neural.
Estoy agradecido por ello. Pero no por el número de congresos. Lo verdaderamente valioso es lo que surge entre un congreso y otro.
Con los años, los primeros encuentros se convirtieron en relaciones duraderas. De esas relaciones nacieron colaboraciones científicas. Y las colaboraciones se transformaron con el tiempo en amistades que van más allá de lo profesional y en vínculos estables entre nuestras asociaciones.
Muchos colegas que un día vinieron a Estambul como ponentes o participantes son hoy compañeros de camino con los que llevamos años caminando juntos.
Ese es para mí el verdadero valor de los congresos internacionales. Un congreso dura unos días. Una buena relación puede durar décadas.
Esa experiencia adquirida en BNR la llevo hoy también a mi labor como presidente de IFMANT. Porque la colaboración internacional no se establece por decreto. Se desarrolla con el tiempo. Exige confianza. Exige que las personas se conozcan. A veces exige tolerar ideas distintas y, aun así, permanecer en la misma mesa.
La próxima generación
Una de las imágenes que más me alegró en Bogotá fue la de las generaciones reunidas.
De un lado estaban los colegas que llevan décadas aplicando, enseñando y haciendo crecer la terapia neural. Del otro, médicos jóvenes, odontólogos, investigadores y estudiantes. Eso me da esperanza.
Pero no basta con transmitir únicamente las técnicas a la próxima generación. También debemos enseñarles a ver las relaciones, a hacer preguntas y a pensar científicamente.
La terapia neural nunca debe reducirse a un simple conjunto de técnicas de inyección. Para mí, en su esencia está comprender la regulación, la estructura interconectada del organismo y la individualidad biológica del ser humano.
Si conseguimos transmitir esta idea a la próxima generación y crear al mismo tiempo la base necesaria para una buena investigación científica, creo que la terapia neural tendrá un futuro sólido.
Mi agradecimiento a Bogotá: el resultado de un esfuerzo compartido
Ante todo quiero dar las gracias de corazón a la Asociación Colombiana de Terapia Neural / Medicina Neuralterapéutica – ACOLTEN/MNT, que asumió la responsabilidad de organizar este importante congreso internacional.
En primer lugar expreso mi agradecimiento y mi reconocimiento al Dr. Francisco Echandía, presidente de ACOLTEN/MNT. Dirigir una sociedad científica y cargar al mismo tiempo con la responsabilidad de un congreso internacional de esta magnitud exige constancia, sentido de la responsabilidad y un gran esfuerzo personal. Como presidente de IFMANT sé muy bien, por experiencia propia, cuánto trabajo hay detrás de una organización así.
Además quiero mencionar de manera especial a dos queridas colegas cuyo esfuerzo científico y organizativo se percibió en cada etapa de la preparación y la realización del congreso: la Dra. Laura Bibiana Pinilla Bonilla y la Dra. Jazmín Ariza.
Laura Pinilla es desde hace muchos años un nombre estrechamente ligado al desarrollo de la terapia neural en Colombia y a la colaboración internacional dentro de IFMANT. Como miembro fundadora de ACOLTEN, como colega de sólida trayectoria académica y como una de las figuras centrales de la estructura científica del congreso, ha contribuido de forma importante a reunir a personas, países y tradiciones distintas de la terapia neural. Su responsabilidad dentro de IFMANT la convierte además en un puente importante entre Colombia, América Latina y nuestra comunidad internacional.
La Dra. Jazmín Ariza, expresidenta de ACOLTEN y miembro del Comité Académico, ha contribuido de forma importante al éxito de este congreso con su extraordinario esfuerzo personal, su bagaje científico y su responsabilidad organizativa. Su vínculo académico con la Universidad Nacional de Colombia y su trabajo en la formación en terapia neural muestran también lo importante que resulta, para el futuro de nuestro campo, el encuentro entre la experiencia clínica, la enseñanza universitaria y las próximas generaciones.
Por eso mi agradecimiento a Francisco, Laura y Jazmín no es solo personal. Para mí son, al mismo tiempo, los representantes de un gran equipo que sostuvo e hizo posible este congreso.
Un congreso internacional de esta magnitud nunca es obra de una sola persona. Un logro así solo es posible con un esfuerzo compartido.
Por eso mi agradecimiento se dirige a todo el Comité Organizador y al Comité Científico de ACOLTEN/MNT, a su personal, a sus voluntarios y a todas las personas que trabajaron, de forma visible o invisible, antes y durante el congreso.
Del mismo modo quiero subrayar especialmente la aportación académica de la Universidad Nacional de Colombia. Que la sólida tradición clínica de la terapia neural se encuentre con la enseñanza universitaria, el debate científico y la investigación es sumamente valioso para el futuro de nuestro campo.
IFMANT – International Federation of Medical Associations of Neural Therapy también apoyó este congreso como organización internacional que nos agrupa. Como presidente de IFMANT, estar en Bogotá no solo como ponente y director de un taller, sino ante todo como parte de esta comunidad internacional, tuvo para mí un significado especial.
Veo precisamente aquí una de las tareas más importantes de IFMANT: no situarse por encima de las asociaciones nacionales, sino conectarlas entre sí. Queremos que las personas se encuentren, fortalecer el intercambio científico y tender puentes entre las distintas tradiciones de la terapia neural.
Bogotá fue un ejemplo muy hermoso de ello. Doy las gracias también a todos los ponentes, directores de talleres, investigadores y participantes llegados de Colombia, de América Latina, de Europa, de América del Norte y de otras regiones del mundo.
Cada uno trajo a Bogotá algo de su propia experiencia. Espero que todos se hayan llevado también algo nuevo de vuelta a casa.
Así es como debe ser, para mí, un buen congreso internacional: científicamente abierto, humanamente integrador y basado en el respeto mutuo.
Quizá el verdadero éxito de Bogotá 2026 esté precisamente ahí. En el centro no había una sola persona, ni una sola asociación, ni un solo país. En el centro estaba nuestro valor común: la terapia neural.
ACOLTEN/MNT creó la base organizativa. La Universidad Nacional de Colombia reforzó su vínculo académico. IFMANT reunió a la comunidad internacional. Y Francisco Echandía, Laura Pinilla, Jazmín Ariza y muchos otros colegas convirtieron, con su esfuerzo personal, la idea de una organización en un encuentro internacional lleno de vida.
Siento por ello una enorme gratitud. Ahora tenemos que llevar ese espíritu de Bogotá a Estambul.
De Bogotá a Estambul
Aún antes de salir de Bogotá ya teníamos la mirada puesta en nuestro próximo gran encuentro internacional.
Del 11 al 13 de junio de 2027, Estambul acogerá el V Congreso Mundial de Terapia Neural.
Comenzamos los preparativos hace meses. La experiencia vivida en Bogotá contribuirá, por supuesto, a nuestro trabajo. Pero Estambul no parte de cero.
Contamos con la experiencia de los seis congresos de terapia neural con participación internacional que BNR ha celebrado hasta hoy y de los dos Congresos Mundiales organizados en Estambul. Sabemos qué energía tan poderosa surge cuando personas de distintos países empiezan de verdad a hablar y a escucharse.
Me resulta difícil imaginar un lugar con más sentido que Estambul para el próximo encuentro de nuestra comunidad internacional.
Estambul es, en sí misma, un puente
Estambul lleva siglos uniendo continentes, culturas y personas. Aquí Europa y Asia no solo se miran frente a frente. Se tocan.
Quizá por eso me emociona de manera especial que en 2027 la comunidad internacional de terapia neural vuelva a encontrarse a orillas del Bósforo.
Imagino un congreso que reúna a Europa, América Latina, América del Norte y Asia. Un congreso en el que las raíces históricas de nuestro método se sitúen junto a la investigación moderna; en el que los colegas con experiencia debatan con los investigadores jóvenes; y en el que, en lugar de separar la terapia neural de la medicina de regulación, se hagan visibles sus preguntas comunes.
Estambul no debe ser solo un congreso en el que contemos lo que ya sabemos. También debemos poder hablar de lo que todavía no sabemos.
¿Qué preguntas debemos responder juntos?
- ¿Cómo podemos reforzar la evidencia científica de la terapia neural?
- ¿Cómo podemos llevar a cabo estudios multicéntricos conjuntos entre países?
- ¿Cómo podemos acercar nuestros programas de formación sin perder las tradiciones que nuestras asociaciones han desarrollado con los años?
- ¿Cómo podemos definir juntos la calidad y la seguridad?
- ¿Cómo podemos transmitir a los médicos jóvenes una medicina que no reduzca al ser humano a un síntoma, a un órgano o a un diagnóstico?
Para mí no son preguntas teóricas. Serán las respuestas que demos a estas preguntas las que determinen dónde estará la terapia neural dentro de diez o veinte años.
Por eso Estambul 2027 no necesita solo buenos ponentes. Estambul necesita personas dispuestas a pensar juntas.
Mi invitación personal
Como presidente de IFMANT y de BNR, invito desde ahora de todo corazón a Estambul a todos los colegas que trabajan en terapia neural, en medicina de regulación y en los campos científicos relacionados.
Vengan a Estambul del 11 al 13 de junio de 2027:
- Traigan su experiencia.
- Traigan sus investigaciones.
- Traigan sus preguntas.
- Traigan también sus ideas críticas.
No tenemos por qué estar de acuerdo en todo. Al contrario: la ciencia avanza con preguntas y con debates respetuosos orientados a encontrar una respuesta más certera.
Lo que debe unirnos es la responsabilidad que tenemos hacia nuestros pacientes y el deseo de llevar la terapia neural hacia el futuro con bases científicas más sólidas, con orientación a la calidad y de forma segura.
Imágenes de Bogotá
Bogotá fue un comienzo. Estambul será el siguiente paso.
Venimos de países distintos. Hablamos lenguas distintas. Nuestras trayectorias y nuestras tradiciones médicas son diferentes.
Pero la terapia neural no pertenece a un solo país, a una sola asociación ni a una sola escuela. Es un legado médico común que debemos proteger, cuestionar de forma crítica, desarrollar científicamente y transmitir a la próxima generación.
Bogotá me volvió a mostrar que, cuando las personas están realmente dispuestas a escucharse, mucho es posible. Ahora llevamos ese espíritu hacia adelante.
De Bogotá a Estambul. De América Latina al Bósforo. De las amistades construidas con los años a nuevas colaboraciones científicas. De nuestro pasado a las preguntas de la medicina del mañana.
BNR aporta la experiencia internacional adquirida a lo largo de muchos años. IFMANT reúne a una familia internacional cada vez más grande. Y Estambul ofrece un lugar donde todos estos caminos pueden encontrarse.
Lo espero con una gran ilusión.
Bogotá nos reunió. Que Estambul nos acerque todavía más.
Prof. Dr. Hüseyin Nazlıkul
Presidente de IFMANT — International Federation of Medical Associations of Neural Therapy
Presidente de BNR — Bilimsel Nöralterapi ve Regülasyon Derneği (Sociedad Científica de Terapia Neural y Medicina de Regulación)