¿Cómo resistir mejor el hambre durante la dieta?

- En cuanto sienta hambre, no se lance de inmediato a picar algo y espere diez minutos. Quizá en ese tiempo habrá logrado adelantarse a la sensación de hambre que ha aparecido, o la habrá reducido sin tomar ningún alimento.
Cuando sienta hambre, beba antes que nada un vaso de agua: al llenarse el estómago, gracias al reflejo de saciedad habrá reducido su sensación de hambre. Como el estómago está lleno, podrá tolerar mejor el hambre.
- Cuando sienta hambre, beba el zumo de una buena rodaja de limón. El zumo de una rodaja de limón reduce la sensación de hambre.
- En lugar de comidas copiosas, coma poca cantidad con más frecuencia. La sensación de saciedad se produce gracias a un centro que se controla en el cerebro.
- Otra manera de mantenerse lejos de la sensación de hambre es estar en movimiento. Una dieta en la que solo se restrinjan las calorías no tiene éxito a largo plazo. Por eso, además de limitar las calorías, es importante hacer ejercicio al mismo tiempo y estar en movimiento. Los kilos que se pierden con la actividad física se pierden de forma duradera.
¡Preparar bien los alimentos es importante!
Las vitaminas suelen ser sensibles al calor y a la luz. Las vitaminas hidrosolubles, los minerales y los oligoelementos pueden perderse con facilidad con el agua de cocción o de lavado. Preparar correctamente los alimentos le permite conservar la mayor parte de los nutrientes que contienen.
1. Prepare las comidas justo antes de la hora de comer.
2
. Lave los alimentos bajo el agua corriente.
3. No corte las verduras en trozos demasiado pequeños.
4. Cueza las verduras poco tiempo, con la tapa puesta y con poca agua.
5. Reutilice el agua de cocción de las verduras (salvo la de las espinacas).
6. Aumente el valor de las verduras cocinadas añadiendo verduras crudas cortadas finas.
7. Escurra el aceite de los fritos con papel de cocina.
8. Cueza las patatas con piel.
9. Cueza el arroz o la quinoa con el doble de agua, de manera que no haya que tirar el agua (contiene minerales valiosos).
10. Cocine la carne o el pescado al vapor, sin grasa, y no los fría.
11. Condimente los alimentos con abundantes plantas aromáticas frescas o congeladas y use poca sal.
¡Reduzca el consumo de sal!
La sal que contienen los alimentos que tomamos a diario cubre dos tercios de nuestras necesidades. Alimentos como los embutidos, los encurtidos y el queso contienen sal en exceso. Echar sal a la comida sin haberla probado es un error. El exceso de sal retiene agua en el cuerpo y lo hincha. Al mismo tiempo, favorece la aparición de celulitis. Si no puede comer sin sal, utilice entonces sal del Himalaya.
¡No empiece el día sin desayunar!
Una forma de alimentarse en la que se salta el desayuno es totalmente errónea. En una alimentación sana, la mayor parte de las calorías debe tomarse en el desayuno. Es más, en el concepto de una sola comida al día basta con el desayuno. La comida del mediodía debe aportar una cantidad media de calorías y la cena debe ser ligera. Sobre esto existe incluso un dicho: ‘’Desayuna tú solo, comparte la comida con tu amigo y dale la cena a tu enemigo’’.
Dr. Hüseyin NAZLIKUL, M.D., PhD.
IFMANT = Presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas de Terapia Neural
Presidente de la Asociación Científica de Terapia Neural y Regulación