Alimentos que debe evitar para prevenir la acidez en el cuerpo

El efecto del queso sobre la acidez
Popularmente se cree que el queso es muy importante para el calcio y los médicos también recomiendan comer mucho queso contra la osteoporosis. Incluso se afirma que, si se come mucho queso, aumentará la proporción de calcio de los huesos.
Sin embargo, cuando se comen carne y queso, durante los procesos metabólicos que tienen lugar en las células se forma una gran cantidad de ácido y, para eliminarlo, se necesitan cantidades excesivas de calcio y de minerales de carácter alcalino. Así, junto con el ácido también se expulsa el calcio. Es decir, con el queso se ingiere calcio, pero se elimina mucho más por la acidificación que el propio queso provoca. Creer que comiendo queso se corregirá la falta de calcio significa aceptar de entrada este círculo vicioso.
El equilibrio ácido-base de nuestro cuerpo debe mantenerse permanentemente estable. Un aumento excesivo del ácido significa que la persona entre en un coma que puede terminar en la muerte. Uno de los mecanismos que se activan para impedirlo es que nuestro cerebro reduzca la captación de oxígeno. La disminución del oxígeno supone la aparición de problemas como cansancio, debilidad y falta de fuerza.
En numerosos estudios realizados sobre todo en Suiza y Alemania se ha detectado una proporción elevada de ácido y de calcio en la orina de quienes consumen alimentos de origen animal. Esto demuestra que se elimina por la orina mucho más calcio del que se ingiere con esos alimentos. El enfoque más razonable para romper este círculo vicioso debe ser reducir el consumo de alimentos de origen animal.
La causa de la osteoporosis, tan frecuente hoy en día, no es tanto una alimentación pobre en calcio como el calcio que el cuerpo pierde. Por eso no tiene sentido cargar de calcio a estos pacientes desde fuera con alimentos de origen animal. Mientras que en la orina de quienes consumen alimentos de origen animal se detecta una proporción elevada de ácido y de calcio, se ha observado que en quienes consumen verduras y frutas la pérdida de calcio es menor. En pocas palabras, hoy se sabe que la osteoporosis no se debe a la falta de calcio animal ingerido desde fuera, sino a la pérdida de calcio. Así ha quedado invalidada la idea de que ‘’si comes queso se te fortalecen los huesos’’. Como para neutralizar el ácido se consume una cantidad excesiva de oxígeno, disminuyen la oxigenación de los órganos y, en consecuencia, sus funciones, y en estas personas aparecen síntomas como cansancio, debilidad, decaimiento, aturdimiento y somnolencia.
El segundo peligro importante que el queso y los productos cárnicos crean en el cuerpo es que facilitan mucho la aparición de infecciones crónicas. Porque la acidificación de la sangre y de los tejidos que provocan la carne y el queso debilita el sistema inmunitario. Existen numerosos artículos científicos publicados al respecto. La consecuencia del debilitamiento del sistema inmunitario es que los órganos y las células no reciben suficiente oxígeno y que, por tanto, en los tejidos mal nutridos las bacterias, los virus y los hongos empiezan a multiplicarse más deprisa. Estos alimentos debilitan el sistema inmunitario y hacen que las infecciones se instalen con facilidad en el cuerpo.
En las personas que se alimentan así, el cansancio no se pasa durmiendo. Aunque duerman mucho tiempo, hasta 10 horas al día, siguen sintiéndose cansadas. Porque neutralizar el ácido que generan la carne y el queso y devolver el equilibrio ácido-base a la normalidad lleva mucho tiempo. Como el cuerpo utiliza el oxígeno que recibe para neutralizar el ácido formado, aparecen cansancio, debilidad y decaimiento.
Sobre todo si se ha comido carne y queso por la noche, al día siguiente tardará mucho en recuperarse del cansancio. Por supuesto, la segunda razón que agrava esta situación es nuestro ritmo biológico. Porque los alimentos consumidos a horas tardías se digieren con más dificultad.
El sueño, más que un periodo de descanso, es un proceso activo en el que el cuerpo se renueva. Consumir durante ese tiempo alimentos de digestión difícil y que favorecen la acidificación agrava aún más el cansancio crónico.
Por eso la carne y los productos cárnicos deben consumirse como máximo dos días a la semana y el queso, por las razones que hemos enumerado, no debe comerse en exceso.
El efecto de la carne sobre la acidez
La verdadera causa de la hipertensión es la “homocisteína” que aparece cuando el aminoácido “metionina”, formado en el intestino sobre todo por el consumo excesivo de alimentos de origen animal como la carne y los productos cárnicos, no puede ser eliminado por las vitaminas B6 y B12. Hoy apenas se empiezan a comprender los efectos de la homocisteína sobre la salud humana y sobre la formación del colesterol. Este asunto constituye además uno de los pasos más importantes del tratamiento antienvejecimiento. La homocisteína hace que el colesterol LDL oxidado sea percibido como una sustancia extraña por los macrófagos de la sangre. Los macrófagos intentan destruir el colesterol LDL introduciéndolo en la célula. Las sustancias tóxicas que se liberan en ese momento se acumulan en la superficie interna de los vasos y provocan arteriosclerosis.
La arteriosclerosis provoca diversas enfermedades, sobre todo hemorragia cerebral, infarto de miocardio y cáncer de colon. Un programa de detoxificación (depuración) aplicado a estas personas es muy importante para que puedan mantenerse sanas. Hay que prestar especial atención a que el programa depurativo lo realice un médico competente en detoxificación. Porque tanto los suplementos vitamínicos que vayan a administrarse como el programa de alimentación que vaya a aplicarse deben ser individualizados.
El efecto de la harina blanca sobre la acidez
Los alimentos elaborados con harina refinada también son perjudiciales para la salud. Cuando hablamos de alimentos elaborados con harina refinada no nos referimos a los alimentos ricos en fibra (verduras y frutas), sino a los alimentos con almidón, especialmente a los preparados con harina refinada. El verdadero problema aquí es el almidón. Como el almidón es un polisacárido, primero se convierte en disacárido en el intestino y después se transforma en glucosa en la sangre.
El pan, la pasta, el azúcar, los dulces y los diversos productos derivados de los cereales contienen bastante almidón. El exceso de glucosa que hay en la sangre y no puede quemarse enseguida se transforma en grasa para usarla más adelante y se almacena en el cuerpo. Esto se considera una de las causas importantes de la obesidad. El almidón del que hablamos aquí es el de los carbohidratos refinados. En cambio, en los carbohidratos complejos, es decir, en las verduras, las frutas y el arroz y los cereales cuya estructura natural no se ha alterado, no existe ese peligro. Por eso también aparecen problemas de peso en personas que no consumen alimentos de origen animal como carne, queso y huevos, e incluso estas personas llegan a estar más gruesas. Porque los alimentos de origen animal contienen al mismo tiempo proteínas, mientras que en los alimentos con almidón las proteínas son tan escasas que casi no existen.
La verdadera causa de la tensión alta es el consumo excesivo de alimentos de origen animal (carne, queso y huevos) y de productos de masa (elaborados con harina blanca), junto con la falta de actividad física. La harina blanca no contiene vitaminas ni minerales.
En cambio, los panes elaborados con harina integral contienen B1, B2, B3, β-caroteno (provitamina A) y vitamina E, además de cobre, manganeso, magnesio, fosfato, hierro y cinc. Los alimentos ricos en fibra (harina de salvado, lino, copos de avena, fruta y verdura) fijan el ácido biliar y así la bilis se expulsa con las heces. Para compensar la bilis perdida, el colesterol de la sangre se transporta al hígado y se utiliza en la producción de ácidos biliares. De este modo disminuye el colesterol de la sangre. Los alimentos ricos en fibra son descompuestos por las bacterias del intestino grueso en ácidos grasos de cadena corta. Estos ácidos grasos de cadena corta impiden la formación de colesterol. Esto, a su vez, reduce su nivel en la sangre. Al disminuir la grasa de la sangre y evitarse el endurecimiento, las sustancias nutritivas necesarias llegan a las células y así aumenta la energía de la persona y esta recupera la salud.
El efecto del azúcar refinado (procesado) sobre la acidez
Hoy en día el consumo de azúcar y de alimentos azucarados se ha generalizado mucho. El azúcar natural no es perjudicial, porque en su composición hay también vitaminas, minerales y enzimas. Hace años se usaban como edulcorantes la miel y la melaza. El azúcar obtenido de la remolacha azucarera era natural en un primer momento, pero, al desarrollarse continuamente nuevos métodos, el azúcar blanco que se consume hoy ha quedado sin ninguna vitamina, mineral, enzima ni aminoácido. Además, la parte más importante de la remolacha azucarera se utiliza en la fabricación de pienso para animales. El azúcar blanco eleva de golpe el nivel de azúcar en sangre, porque, al no contener vitaminas, minerales, enzimas ni aminoácidos, pasa con rapidez a la sangre.
Mientras por un lado sube el nivel de azúcar de la sangre, por otro la insulina que debe transportarlo a la célula no se segrega en cantidad suficiente, y con el tiempo aparece la diabetes. Por eso debe evitarse el uso de azúcar blanco.
Muchas enfermedades se deben a comer deprisa y en exceso y a consumir demasiados alimentos de origen animal. Esta situación altera la flora intestinal. Por los equilibrios alterados disminuyen las bacterias beneficiosas, entran en juego las bacterias dañinas, los hongos peligrosos y los virus, y aparecen enfermedades inesperadas. Los alimentos de origen animal, especialmente la carne y los productos cárnicos, deben consumirse como máximo dos veces por semana.
El efecto de las bebidas sobre la acidez
Cuando hablamos de alimentación lo primero que nos viene a la mente son los alimentos sólidos, pero las bebidas también son muy importantes. Porque pueden trastornar todo nuestro sistema digestivo. Por ejemplo, si se toma té negro durante mucho tiempo y en cantidades excesivas, reseca el intestino y altera la función digestiva. El efecto diurético del té negro ya es bien conocido. Sin embargo, las personas no beben suficiente agua. El té que se añade a eso provoca la pérdida no solo del agua, tan importante para los órganos, sino también de muchos minerales. Igual que el té, el consumo continuo y excesivo de café provoca numerosas molestias, sobre todo gastritis. Aun así, tomar 1-2 tazas de café a lo largo del día no supone ningún problema. Es más correcto tomar café turco en lugar de café instantáneo o café de filtro.
Entre las bebidas ácidas destacan la limonada azucarada, la cola y los zumos de fruta envasados. Estas bebidas alteran el equilibrio ácido-base de la sangre y de los tejidos y provocan acidosis. Beber suficiente agua durante todo el programa de detoxificación para neutralizar y eliminar las toxinas ácidas acumuladas en los tejidos y en la sangre es uno de los principios básicos. En realidad, este principio vale también para una vida sana.
En resumen, en un cuerpo sano la sangre y la mayoría de los líquidos corporales deben tener un carácter ligeramente alcalino, y los tejidos y las células deben estar nutridos de oxígeno. Un pH alcalino y una oxigenación suficiente de los tejidos son las condiciones para tener un sistema inmunitario sano y fuerte. Las dos condiciones que los patógenos necesitan para mantener su presencia en el cuerpo humano son, en cambio, un nivel de ácido elevado y un oxígeno insuficiente.
Para una vida larga y sana, alimentarse de forma alcalina, beber suficiente agua y dedicar unos días al año, una o dos veces, a la detoxificación merecerá sin duda el tiempo y el esfuerzo invertidos.
Dr. Hüseyin NAZLIKUL
IFMANT = Presidente de la Federación Internacional de Terapia Neural
Presidente de la Bilimsel Nöralterapi Regülasyon Derneği (Asociación Científica de Terapia Neural y Regulación)