El equilibrio ácido-base y su importancia para la salud

Aunque en los líquidos corporales solo hay una cantidad muy pequeña de iones de hidrógeno, incluso cambios muy leves en su concentración afectan a las reacciones enzimáticas y a los procesos fisiológicos de las células, inhibiendo unos y acelerando otros. Por ello, la regulación de la concentración de iones de hidrógeno es una parte muy importante de la homeostasis.
En la sangre de una persona sana hay entre 36 y 40 nmol/L de iones de hidrógeno. A la concentración alta de iones de hidrógeno en el organismo se la denomina acidosis, y a la concentración baja, alcalosis.
El pH de la sangre es de 7,4, es decir, ligeramente básico, y puede variar entre 7,35 y 7,45. Como consecuencia de la actividad metabólica de nuestro organismo, el nivel de ácido aumenta, pero al cabo de cierto tiempo debe volver de nuevo a su nivel normal.
Como se sabe, la sal está formada por dos elementos llamados sodio y cloruro. Los minerales de carácter básico, como el sodio, el potasio, el calcio y el magnesio, desempeñan un papel importante en el mantenimiento del equilibrio ácido-base de la sangre.
Si una persona come carne, queso y dulces en exceso y consume tabaco, alcohol y té negro, el pH de la sangre se acidifica, porque estos alimentos aumentan la acidez.
El pH del intestino debe situarse entre 5 y 7. Es decir, el medio debe ser ligeramente ácido, ya que las bacterias del ácido láctico, una de las bacterias más importantes y beneficiosas de la flora intestinal, solo pueden vivir en ese medio. Las bacterias que forman la flora intestinal descomponen los alimentos ricos en fibra y los transforman en ácidos grasos. Esto es muy importante para la salud humana. La flora intestinal produce además vitaminas importantes como la B12 y la K2. Si la persona no consume alimentos ricos en fibra (verduras, frutas y productos de harina integral), aparece un déficit de vitaminas.
El desequilibrio y las alteraciones de la flora intestinal afectan negativamente a la salud humana. Si los gases tóxicos del intestino no pueden eliminarse, se mezclan con las secreciones digestivas y provocan una intoxicación. Aquí radica la verdadera causa de la acumulación de toxinas en el cuerpo, de la que tanto se habla en los últimos años.
El pH del músculo cardíaco debe ser de 6,9, es decir, muy ligeramente ácido; si ese valor desciende por debajo de 6,5, se produce un infarto.
Entre los tejidos en los que más aumenta el nivel de ácido se encuentran, en primer lugar, el tejido conjuntivo y los ganglios linfáticos. Mientras los ácidos se transforman en sales ácidas, en los ganglios linfáticos se forman hinchazones. Con los estudios realizados en estos tejidos es posible obtener una información amplia sobre la carga tóxica de la persona. Esto es posible, además de con los análisis de laboratorio, gracias a la física cuántica, cuyo mecanismo de funcionamiento hoy se comprende mucho mejor. Gracias a mediciones como el examen kinesiológico, la acupuntura eléctrica según Voll y el Reviquant, resulta más fácil acceder a una información fiable.
A causa de la acidosis que provocan en el organismo los ácidos excesivamente aumentados, los hongos (cándida) y, en especial, los hongos intestinales se multiplican. Se considera que muchas de las enfermedades crónicas de las personas que viven en los países desarrollados se deben al aumento proporcional del número de hongos en el intestino.
Junto con la acidosis aumentan el amoniaco, las aflatoxinas y los aldehídos, que dañan todo el cuerpo, sobre todo el hígado y el cerebro.
A causa de la acidosis aparecen trastornos de la circulación sanguínea periférica y de la circulación linfática y, como consecuencia, la persona puede desarrollar varices, alteraciones del drenaje linfático y hemorroides. Visto desde esta perspectiva, en las enfermedades circulatorias también debe prestarse atención al exceso de ácido acumulado en el cuerpo.
Los alimentos que contienen azúcar se convierten en ácido como resultado de los cambios metabólicos. El cuerpo intenta eliminar estos ácidos y, si no lo consigue, los transforma en toxinas y los acumula y almacena en el tejido conjuntivo.
Las grasas en exceso, sobre todo las que se ingieren con el consumo de alimentos de origen animal, se convierten en ácido acético y este, a su vez, en sal de ácido acético. Las proteínas de los productos cárnicos se transforman primero en ácido úrico y después se almacenan convertidas en sal de ácido úrico.
La acidosis provoca dificultad respiratoria, porque aparecen problemas en el transporte de oxígeno por los eritrocitos y en el cumplimiento de su función por parte de los capilares.
Si junto con la acidosis hay además proteínas en la sangre, la fluidez sanguínea se enlentece, el exceso de productos de desecho espesa la sangre y, como consecuencia, se altera la oxigenación a nivel de los órganos y de las células.
Como los minerales que se gastan en neutralizar las toxinas se toman del cabello, las uñas y los huesos, la densidad de los huesos disminuye, las uñas se quiebran y el cabello se cae.
Las toxinas depositadas en el tejido conjuntivo bloquean el sistema linfático y provocan el endurecimiento de la zona en la que se encuentran y hinchazones en la piel; hoy se sabe que la celulitis que aparece en las piernas se debe a esta acumulación de toxinas. En este sentido, corresponden funciones muy importantes al sistema nervioso vegetativo, que envuelve el sistema linfático como una red. Y en la resolución y el tratamiento del problema, la terapia neural (neuralterapia) ocupa un lugar muy destacado.
A causa de la acidosis se forman cristales de ácido en forma de aguja que destruyen el tejido cartilaginoso; como resultado, las articulaciones se deforman. Además, los discos intervertebrales no se nutren y aparece la hernia discal. Los cristales de ácido también se clavan en las células nerviosas y provocan dolores nerviosos.
LA RELACIÓN DE LA ACIDOSIS CON LAS ENFERMEDADES
Vistos en conjunto, se comprenden mejor los daños y las enfermedades que provoca la acidificación del organismo. Hoy se conoce mucho mejor el efecto de la acidificación sobre las enfermedades. Algunas dolencias son enfermedades típicas causadas por la acidificación.
El reumatismo es una enfermedad de la acidosis. Sí, ha leído bien: hoy sabemos que en la base de muchas enfermedades reumáticas se encuentran los ácidos acumulados en el cuerpo. En las personas que consumen proteína animal, sobre todo carne y queso, se observa una formación excesiva de ácido úrico, y esta situación puede medirse también con datos de laboratorio.
Para transformar en sales ácidas el ácido úrico aumentado en la sangre se necesita una gran cantidad de elementos básicos. Entre los elementos de carácter básico, también llamado alcalino, destacan el sodio, el potasio, el calcio, el flúor, el cloro y el magnesio.
El ácido úrico que se forma se almacena transformado en cristales de ácido úrico. Los riñones eliminan por la orina cierta cantidad de ácido úrico. Si se mantiene la ingesta de proteínas, sobre todo el consumo de alimentos de origen animal, o si se han formado caries en los dientes, los riñones no pueden eliminar estos cristales. Estas formaciones que no pueden expulsarse del cuerpo se almacenan convertidas en sal de ácido úrico. Estos cristales se depositan sobre todo en el tejido conjuntivo y en el cartílago y provocan en las articulaciones y los tejidos blandos los conocidos dolores reumáticos.
Los alimentos de origen animal, por ejemplo el queso, la carne y los productos cárnicos, provocan un aumento de los iones H+ (hidrógeno) y C+ (carbono) de nuestro organismo. Para neutralizarlo se necesitan iones de O2 (oxígeno) y, como resultado, se forma H2CO3 (ácido carbónico). Un aumento excesivo de H2C03 provoca la acidificación de la sangre, y eso supone un gran peligro. El H2CO3 que se forma se elimina con el H2O (agua), es decir, por las vías urinarias, y el CO2 (dióxido de carbono), por las vías respiratorias. La carne en sí misma no es muy ácida, pero el cuerpo la procesa y la acidifica, y durante ese proceso empieza a acumularse ácido en nuestro organismo. Para detener la acidificación, el cerebro ordena a los pulmones ralentizar la captación de oxígeno. Al reducirse la captación de oxígeno, las células no se nutren bien y la persona se cansa enseguida. Ese cansancio no se pasa durmiendo. Para resolver el problema debe reducirse la alimentación con productos de origen animal.
Cuando el estómago se debilita o se inflama, no puede producirse bicarbonato de sodio suficiente y de calidad. Esto provoca un déficit del factor más importante para evitar la acidificación del organismo, es decir, del bicarbonato de sodio, y con ello acidosis. Como consecuencia de la acidosis aparecen muchas enfermedades: trastornos cardíacos y circulatorios, malas digestiones, exceso de gases en el intestino, estreñimiento, enfermedades reumáticas y otras enfermedades inflamatorias, gota, diabetes y cáncer.
La glándula pancreática neutraliza el ácido del estómago con el bicarbonato de sodio que segrega. Si existe insuficiencia pancreática, no pueden producirse suficientes enzimas y el equilibrio ácido-base de la sangre puede alterarse.
Como hemos señalado más arriba, la alteración del equilibrio ácido-base es uno de los principales factores que facilitan la aparición de muchas enfermedades.
Entre estas enfermedades destacan las enfermedades alérgicas, las enfermedades infecciosas, la fatiga crónica, la hernia lumbar, las molestias musculares y articulares, la hipertensión y los trastornos gastrointestinales. Por ello es necesario consumir principalmente alimentos alcalinos. Entre estos alimentos destacan las verduras y los cereales integrales.
Si, a causa de una alimentación incorrecta, el pH del intestino llega a 7 (neutro) o algo por encima, el amonio (NH +) que se genera durante la digestión de los alimentos se transforma en amoniaco (NH). Como el amoniaco no tiene carga positiva ni negativa, es decir, es neutro, penetra con facilidad en las células y desde ahí pasa a la sangre.
El hígado intenta neutralizar el amoniaco de la sangre junto con las aminas biógenas y los gases y alcoholes tóxicos que segregan los microorganismos. Durante este proceso el hígado se fatiga porque aumenta la carga que soporta y no puede realizar de forma correcta su verdadera función, la producción de enzimas. Un hígado que no puede cumplir su función activa facilita la aparición de diversas enfermedades. Si esta situación se prolonga, la flora intestinal se altera y se producen aún más sustancias de desecho. No poder romper este círculo vicioso da lugar a muchas enfermedades crónicas.
La alteración de la flora intestinal prepara el terreno para muchas enfermedades, como las enfermedades de la piel, las alergias, las enfermedades reumáticas, la migraña, la hipertensión, el estrés y los trastornos del sueño. El amoniaco es un veneno peligroso para las células, mientras que el amonio tiene propiedades limpiadoras sobre la mucosa intestinal.
Otro factor que provoca insuficiencia gastrointestinal es el consumo de comida rápida, conservas, chocolate, bebidas azucaradas, limonada, cola, fanta y alimentos con exceso de aditivos, así como el uso descuidado de diversos fármacos químicos. Entre estos medicamentos, los más peligrosos son los antibióticos, que destruyen la flora intestinal y la mucosa del estómago. En estas personas la gastritis aparece con mucha facilidad. Con la alteración y la inflamación de la flora intestinal, los hongos que llamamos cándida empiezan a invadir el lugar de las bacterias beneficiosas que disminuyen. Así, el estómago no puede segregar suficiente factor intrínseco y los hongos del intestino producen continuamente micotoxinas (venenos de los hongos).
El factor intrínseco que segrega el estómago permite que el intestino absorba la vitamina B12, el ácido fólico, la metionina y los minerales. En resumen, el factor intrínseco es tan importante para la digestión de los alimentos como lo es la insulina para los pacientes diabéticos.
Si no se produce suficiente factor intrínseco, aparece un déficit de vitaminas y minerales. Como consecuencia se observan alergias, enfermedades de la piel y diversas enfermedades del aparato digestivo.
Para liberar al cuerpo de este estado ácido debe realizarse en primer lugar una detoxificación. El nivel de toxinas instaladas en el cuerpo puede determinarse con el método Reviquant. Además, resulta útil conocer los metales pesados presentes en los tejidos.
Una de las principales formas de superar esta alteración es beber agua de manera regular y suficiente y prestar especial atención al consumo de agua alcalina. La actividad física regular, los ejercicios respiratorios, la hidroterapia de colon, la terapia neural, la fitoterapia y el apoyo homeopático, una alimentación sana y equilibrada, un sueño de calidad y el manejo del estrés se cuentan entre los demás métodos que podemos mencionar.
La relación entre la acidez y el calcio
Las toxinas tienen carácter ácido. Las formaciones ácidas del tejido conjuntivo y de la sangre fijan el calcio. Si no encuentran calcio suficiente en la sangre y en el tejido conjuntivo, toman el calcio de la pared interna de los vasos; y si tampoco lo encuentran ahí, lo toman de los huesos.
Que los huesos pierdan cierta cantidad de calcio puede no suponer un gran problema. En cambio, incluso una acidificación muy leve de la sangre puede terminar en diversas enfermedades e incluso, a menudo, en la muerte.
El colesterol ocupa el lugar del calcio retirado de la pared interna de los vasos. Si el calcio que disminuye continuamente se sustituye por colesterol, los vasos se endurecen y comienza a aparecer la enfermedad que llamamos arteriosclerosis. Con el aumento de la tensión arterial se produce un daño en la pared interna de los vasos endurecidos. A veces los daños de la pared vascular se presentan como microdesgarros, y en ellos se acumula colesterol. Como consecuencia, la arteriosclerosis, es decir, el endurecimiento de las arterias, se instala definitivamente. Que los vasos se llenen de grasa y se endurezcan significa que no llega suficiente sangre a órganos como el cerebro, el corazón, el pene y la vagina. Esto provoca parálisis, hemorragia cerebral, hipertensión, impotencia en los hombres y falta de deseo sexual en las mujeres.
En los pacientes que utilizan fármacos químicos con frecuencia y en gran cantidad, por ejemplo en los casos graves que reciben quimioterapia, se observa una muerte celular excesiva; la muerte de las células aumenta el ácido úrico de la sangre. Para poder neutralizarlo se utiliza sobre todo el calcio del organismo. Por ello es necesario reponer con urgencia por vía intravenosa el calcio perdido.
Las bebidas ácidas (limonada, cola y bebidas azucaradas) facilitan la eliminación del calcio de la sangre y de los huesos e incluso, a menudo, ocupan su lugar. Así aparece la osteoporosis, que llamamos pérdida de masa ósea.
Dr. Hüseyin NAZLIKUL
IFMANT = Presidente de la Federación Internacional de Terapia Neural
Presidente de la Bilimsel Nöralterapi Regülasyon Derneği (Asociación Científica de Terapia Neural y Medicina de Regulación)