El estrés, hijo de nuestra época: cómo dominarlo y no sufrirlo

Vivir con cierto nivel de estrés es normal para todos y la tolerancia de cada persona al estrés es distinta. Sin embargo, en términos generales el estrés es un problema importante. En lugar de aprender a convivir con él, deberíamos buscar recursos para librarnos de él. Porque si nos quedamos de brazos cruzados sin declararle la guerra al estrés, en el momento en que superemos nuestro umbral personal estaremos abriendo la puerta a muchas enfermedades anímicas y corporales. Además, como nos cuesta digerir los alimentos que tomamos cuando estamos estresados, provocamos la acidificación del organismo. Por eso debemos buscar sin descanso maneras de afrontar el estrés. Pero, al atrevernos a luchar contra el estrés, no olvidemos tampoco que este tiene efectos positivos sobre las personas.
¡Lucha contra el estrés!
El estrés es una parte importante de la lucha por la vida. Por eso debemos aprender también a dominarlo y a convertirlo en algo útil para nosotros. En realidad, si no hubiera nada de estrés en nuestra vida, quizá nos aburriríamos de llevar una existencia monótona. Así pues, lo que hay que hacer es lograr que el estrés nos ponga en movimiento y, al mismo tiempo, no sucumbir ante él. Tampoco es fácil generalizar sobre el estrés. Cada persona lucha con el estrés en la medida en que puede tolerarlo. Las fuentes de estrés también cambian según la persona. Un problema que para una mujer es motivo de pena y preocupación puede no afectar en absoluto a otra. Adaptarse a un orden determinado en la vida laboral es motivo de estrés para algunas personas, mientras que otras pueden estresarse a causa de una vida laboral desordenada.
Una de las mayores causas del estrés es no vivir el momento presente. Sin embargo, del mismo modo que necesitamos dejar de hacer balance del pasado, también carece de sentido darle vueltas más de lo necesario a los planes de futuro. Debemos vivir el hoy con plenitud, sentir la riqueza de cada instante en todas las células de nuestro cuerpo y hacer honor a cada momento que tenemos. Porque el tiempo no espera a nadie. El ayer ya es pasado, el mañana un enigma y el hoy, en cambio, un regalo que se nos ofrece en las manos. Solo con esta mirada podemos impedir que el estrés se apodere de nuestro ser.
El tipo de estrés importa
Si vive bajo estrés, no debería ignorarlo. Muchas personas, con tal de defenderse del estrés, optan por hacer como si no existiera. Creen que así se librarán de sus molestias. Sin embargo, lo que usted debe hacer es identificar qué acontecimientos le causan malestar e investigar cuál es la reacción de su cuerpo ante el estrés.
Ajuste cuentas consigo mismo
Todos nos encontramos con problemas diversos a lo largo de la vida, pero el verdadero problema es no saber cómo resolverlos. Eso nos deja a solas con la inquietud. Ahora bien, mientras no renunciemos a vivir preocupándonos sin parar, no hay manera de librarnos del estrés.
Los especialistas señalan que el estrés se desarrolla en gran medida a partir del sentimiento de autocompasión. A medida que nos vemos impotentes ante las dificultades de la vida, empezamos a compadecernos de nosotros mismos. En un rincón del mundo interior de cada uno se esconde un niño, y necesitamos encontrar a ese niño y ajustar cuentas con él; más exactamente, reconciliarnos con nosotros mismos. Debemos ver la vida no como una carrera, sino como un hermoso viaje del que hay que disfrutar cada segundo, y planificar nuestro tiempo de modo que podamos llevar a la vez nuestras responsabilidades y nuestra vida social. No conviene olvidar que el instante que vivimos es el tiempo más valioso, y la persona con la que compartimos ese instante, la más valiosa.
Nuestro objetivo debe ser vivir el momento con todo el corazón. Entonces la felicidad será tan hermosa y natural como el aire que respiramos. Quien vive el instante plenamente ya es feliz. ¡Esa es también la receta para dormir de un tirón y para extender la felicidad a toda una vida!
Además de vivir el presente, conviene aprovechar también los milagros que nos ofrece la naturaleza. En especial, las plantas que nos animan y nos relajan, los alimentos que aportan energía y un estilo de vida que nos permita ser felices son las mejores formas de afrontar el estrés.
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Dr. Hüseyin Nazlıkul