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¿Qué es la inflamación? Causas, síntomas y tratamiento

Dr. Hüseyin Nazlikul
Dr. Hüseyin Nazlikul 30.07.2023 5 min de lectura
¿Qué es la inflamación? Causas, síntomas y tratamiento
La inflamación, conocida popularmente como irritación o supuración, es el conjunto de respuestas que el tejido vivo da ante cualquier agente extraño, vivo o inerte, o ante un daño tisular interno o externo.

Procede del término latino que significa “prender fuego”. Esta respuesta puede ser celular, humoral (líquida) y vascular. Aunque la inflamación es en principio un estado patológico, la reacción inflamatoria es fisiológicamente una respuesta que muestra el organismo.

La inflamación tiene una importancia vital en la defensa frente a los patógenos. Si este estado defensivo del cuerpo se cronifica, puede resultar peligroso. La inflamación daña los órganos sanos y provoca complicaciones graves. Por eso es importante observar el cuerpo con atención y tomar medidas eficaces, de modo que la inflamación crónica pueda reconocerse y tratarse en una fase temprana.

¿Qué es la inflamación? Respuesta del tejido vivo frente a agentes extraños y al daño tisular interno o externoSe sabe que la inflamación crónica es en parte responsable de enfermedades como el alzhéimer, la aterosclerosis, la artritis, la artritis reumatoide, el asma, la demencia, la diabetes, el infarto de miocardio, el cáncer, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la esclerosis múltiple, la neurodermatitis, la enfermedad de Parkinson, el síndrome metabólico, el ictus y la psoriasis.

Con la inflamación, el sistema inmunitario no solo combate los patógenos, sino que también moviliza sustancias mensajeras que atacan al tejido sano. Las señales inmunológicas son importantes para los procesos de envejecimiento. Por eso los científicos interpretan el propio envejecimiento como un proceso inflamatorio.

Las estadísticas muestran que las enfermedades inflamatorias crónicas y la predisposición a ellas han aumentado considerablemente en los últimos años. Esto resulta llamativo sobre todo en los países industrializados. Por este motivo la inflamación crónica se denomina ya una enfermedad de la civilización. Puede explicarse por el estilo de vida moderno, marcado por una alimentación poco saludable y la falta de ejercicio, además de por los factores de estrés.

¿Qué es la inflamación? Respuesta del tejido vivo frente a agentes extraños y al daño tisular interno o externoLos síntomas de la inflamación crónica suelen ser inespecíficos: La inflamación crónica no siempre causa molestias. Muchas personas se sienten sanas o no dan importancia a ciertas alteraciones mentales que indican una inflamación crónica. Los principales signos son el estado de ánimo depresivo, las molestias articulares, los olvidos, la dificultad de concentración, las intolerancias o alergias alimentarias, el aumento de la presión en los oídos, los acúfenos, el dolor de cabeza y de cuello similar a la migraña, el cansancio matutino, el mareo, el insomnio, los trastornos de la visión y la irritabilidad excesiva.

Las causas de la inflamación son muy diversas: La inflamación tiene muchas causas. Se desencadena por bacterias, virus, hongos, parásitos o alérgenos, pero también puede deberse a factores físicos, a la exposición a radiación radiactiva o a toxinas ambientales que sobrecargan el sistema inmunitario. Además, el estrés, la falta de ejercicio y una alimentación insuficiente o inadecuada alteran de forma permanente el sistema inmunitario. Las personas obesas corren un riesgo especial, porque el tejido graso contiene sustancias que provocan inflamación.

Es importante tratar la inflamación: Es importante tratar la inflamación para evitar que se extienda y dañe otros órganos. Además del tratamiento sintomático, hay que eliminar los desencadenantes de la inflamación y reforzar el sistema inmunitario. Para ello, una alimentación correcta resulta imprescindible.

En la medicina moderna o convencional se aplican principios activos antiinflamatorios que alivian también el dolor. Idealmente, todo tratamiento antiinflamatorio debería incluir un abordaje integral, en especial la terapia neural (neuralterapia) y las recomendaciones nutricionales. Este método busca ante todo tratar lo que falta y apoyar las defensas del organismo.

La defensa del sistema inmunitario empieza en la boca: Muchos patógenos entran en el cuerpo por la boca, por lo que la higiene bucal es especialmente importante. Lo más importante es el cepillado regular de los dientes con pastas dentales que contengan enzimas (dos veces al día). Las enzimas aumentan la capacidad de la saliva para inhibir y reducir las bacterias. Con independencia de ello, los dientes deben restaurarse y liberarse de inflamación. Otra medida necesaria es el enjuague con aceite (oil pulling), en el que la boca se enjuaga con aceite de coco ecológico, de sésamo o de oliva. El oil pulling refuerza la microflora natural de la boca y elimina bacterias.

¿Qué es la inflamación? Respuesta del tejido vivo frente a agentes extraños y al daño tisular interno o externoLa salud pasa por el estómago: Para prevenir la inflamación crónica hay que alimentarse de forma saludable. Por un lado, con la alimentación el cuerpo obtiene energía suficiente para combatir las enfermedades; por otro, se protege la flora del intestino, un órgano inmunitario importante.

Los alimentos consumidos deben ser equilibrados y ricos en vitaminas y minerales (especialmente vitaminas A, C y E).

La carne debe consumirse en pequeñas cantidades, porque sobre todo la carne roja estimula la producción de ácido úrico, que se acumula en las articulaciones y desencadena inflamación.

Como grasas deben preferirse las insaturadas, como el salmón, la caballa, el arenque y los ácidos grasos omega-3.

Los flavonoides presentes en las legumbres, la avena y diversas verduras tienen propiedades antiinflamatorias similares a las de las saponinas.

La piña, el ajo de oso, la albahaca, la mora, el trigo sarraceno, el jengibre, la manzanilla, la capuchina, la cereza, el ajo, el comino, la cúrcuma, el regaliz, el rábano picante, el membrillo, el vino tinto, el tomillo, la canela, la cebolla y el requesón son alimentos a los que se atribuye un efecto reforzador de la inmunidad. Además, el sistema inmunitario puede apoyarse con infusiones de aronia, hiedra, ginseng, escaramujo, saúco y espino amarillo o con zumos de fruta frescos.

Moverse previene la inflamación: El ejercicio suficiente y correcto es importante, porque favorece la oxigenación, la circulación sanguínea y el metabolismo. Además, mantiene flexibles las articulaciones, donde a la inflamación le gusta instalarse, e impide el exceso de peso que desencadena la inflamación crónica. Caminar, correr, nadar e ir en bicicleta son deportes que no sobrecargan el sistema musculoesquelético. Los deportes extremos no resultan en absoluto recomendables, porque causan un desgaste precoz de las articulaciones y de los cartílagos articulares, una producción excesiva de hormonas del estrés e inflamación crónica.

Dr. Hüseyin NAZLIKUL,  M.D.,  PhD.
IFMANT = Presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas de Terapia Neural
Presidente de la Bilimsel Nöralterapi Regülasyon Derneği (Asociación Científica de Terapia Neural y Regulación)