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La salud es más que la ausencia de enfermedad: cuerpo, mente y alma

Dr. Hüseyin Nazlikul
Dr. Hüseyin Nazlikul 12 min de lectura
La salud es más que la ausencia de enfermedad: cuerpo, mente y alma
La mayoría de nosotros entendemos la salud solo como "ausencia de enfermedad".

Es decir, si no tenemos tos y no nos duele la cabeza, estamos sanos, ¿verdad? Pero resulta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace una definición mucho más profunda sobre este tema. Ellos dicen: 

"La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o de discapacidad." Esta definición constituye la base de toda mi filosofía médica. Es decir, cuando nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras relaciones sociales están en armonía entre sí, realmente estamos sanos.

Entonces, ¿cómo es posible que los seres humanos vivamos sanos? En realidad, esta es una de las dinámicas fundamentales de la vida. Los seres humanos, es decir, todos los seres vivos, queremos vivir. Proteger nuestra vida, mantenerla en equilibrio y mejorarla es nuestro deseo más básico. Por eso regulamos nosotros mismos nuestros procesos vitales y podemos alcanzar los resultados que deseamos. Vivir de forma sana significa, pues, organizar nuestra vida con nuestras propias manos de modo que obtengamos los resultados que queremos. La salud es, en realidad, la capacidad del ser humano de regularse a sí mismo. 

La salud es más de lo que pensamos: cuerpo, mente y alma son un todo. La mayoría vemos la salud solo como 'ausencia de enfermedad'Salud psicológica: la base de sentirse bien

Aquí quisiera mencionar un tema importante: la salud psicológica. Es al menos tan importante como la salud física. La Organización Mundial de la Salud define la salud psicológica así: 

"La salud psicológica es un estado de bienestar en el que la persona puede utilizar sus capacidades, afrontar las dificultades normales de la vida, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad." Es decir, no basta con que nuestro cuerpo esté bien: nuestra mente también debe estar sana.

Cuando hablamos de salud psicológica, debemos pensar en lo siguiente:

  • Estado de bienestar (Wellness): Sentirse bien como un todo y estar en armonía con el entorno. 
  • Capacidad de dar forma a la propia vida (Life Skills): Poder dirigir la propia vida de manera consciente, con sentido y de forma productiva. 
  • Afrontamiento y resiliencia (Coping/Resilience): Comprender las incertidumbres, las dificultades, las enfermedades y las experiencias dolorosas de la vida, y poder afrontarlas. 

Como ven, la salud es un concepto con muchas capas. No abarca solo el cuerpo, sino también la mente y el alma. Esta mirada integral es la base del enfoque al que yo doy el nombre de medicina de regulación.

Sentirse bien: ¡no es solo una sensación, es un arte de vivir!

Todos queremos sentirnos bien. Queremos estar en armonía con nuestro cuerpo, con nuestra mente, con nuestra alma, con nuestros seres queridos e incluso con la naturaleza. Ese estado de "sentirse bien", lo que llamamos "estado de bienestar", puede vivirse en realidad en distintos niveles:

Sentirse bien sin darse cuenta: La mayor parte del tiempo vivimos en equilibrio en muchos momentos de nuestra vida y apenas lo notamos. Nos parece algo normal. Quizá las horas en que nos sentimos bien son muchas más que los momentos en que nos sentimos mal, pero recordamos mucho más esos malos momentos. 

Sentirse bien de forma semiconsciente: A veces percibimos de manera puntual un equilibrio agradable, pero no lo registramos conscientemente y después lo olvidamos. 

Sentirse bien de forma consciente: ¡Esto es lo más importante! Darnos cuenta conscientemente de los momentos en que nos sentimos bien, disfrutar de ese instante, pensar en él y guardarlo en la memoria. Así desarrollamos nuestra capacidad de sentirnos bien y vivimos de manera más consciente y más sana. 

La salud es más de lo que pensamos: cuerpo, mente y alma son un todo. La mayoría vemos la salud solo como 'ausencia de enfermedad'Estar en armonía con nosotros mismos:

Sentirse bien tiene muchas dimensiones:

  • Armonía corporal: Cuando sentimos conscientemente nuestra respiración, cuando oímos el latido de nuestro corazón, cuando nos movemos de manera cómoda y rítmica (caminar, yoga, bailar), nos sentimos bien en el plano corporal. Incluso sentirnos con más energía después de un esfuerzo físico ligero forma parte de ello. 
  • Armonía mental: Cuando sentimos alegría, placer y energía positiva, nos sentimos bien en el plano psicológico. 
  • Armonía espiritual: Cuando nos valoramos a nosotros mismos, cuando pensamos en la satisfacción, cuando confiamos en nosotros mismos, cuando decimos "sí" a nuestra vida, nos sentimos bien en el plano espiritual.

Estar en armonía con la sociedad:

No solo con nosotros mismos: estar en armonía con las personas de nuestro entorno, es decir, con nuestra familia, nuestras amistades y nuestros compañeros de trabajo, también nos hace sentir bien. Actuar juntos, esforzarnos por objetivos comunes y compartir nuestras emociones y nuestros pensamientos nos hace felices. 

Nuestra conexión con la naturaleza y el universo: un bienestar profundo

El estado de bienestar no se limita a nuestro cuerpo y a nuestro entorno social; el vínculo que establecemos con la naturaleza y con el universo también es muy importante.

Sentirse bien en la naturaleza:

  • Nos sentimos bien con actividades como caminar por la naturaleza, correr, montar en bicicleta o nadar. 
  • Percibir conscientemente las plantas, los animales y los paisajes de la naturaleza y valorarlos nos permite crear un vínculo con ella. 
  • Así establecemos un vínculo con la vida de la naturaleza y de la "Madre Tierra". 
  • Sentir conscientemente la luz y el calor del sol, el efecto del aire y del viento, la sensación de la lluvia y la luz de la luna y del cielo estrellado también nos hace bien. 

Conexión espiritual: armonía con el universo

Para muchas personas, las creencias espirituales o religiosas son una manera de establecer un vínculo profundo con el universo y de confiar en un "origen divino". Esto puede significar vivir experiencias religioso-espirituales profundas, como sentir la unidad del universo y sentirse disuelto dentro de esa unidad. Este tipo de experiencias da a la persona una gran paz y una gran sensación de bienestar.

Salud y enfermedad: las dos caras naturales de la vida

Queridos amigos, la vida tiene dos lados: lo bueno y lo malo, lo feliz y lo infeliz, lo sano y lo enfermo. Igual que inspirar y espirar. Los seres humanos vivimos a través de diversos procesos rítmicos y cíclicos. Dentro de esos procesos no solo nos sentimos bien; a veces también nos sentimos mal. 

¿Por qué a veces nos sentimos mal?

  • Deseos no cumplidos: Nos llevamos decepciones porque nuestros deseos no se cumplen o porque faltan acciones por parte de los demás. 
  • Oscilaciones de la energía: A veces nos sentimos muy enérgicos y a veces cansados y sin fuerzas. 
  • Oscilaciones del estado de ánimo: Pasamos de estados de ánimo altos a estados de ánimo bajos. 
  • Desajustes en las relaciones: Dentro de los grupos vivimos armonías y desarmonías, porque las personas se reúnen con deseos comunes y también diferentes. 
  • Inquietud por el futuro: Podemos alimentar pensamientos de esperanza o de miedo respecto al futuro. 

Esas malas sensaciones, la debilidad, los estados de ánimo bajos o las desarmonías pertenecen a los procesos cíclicos naturales de la vida. Además, las incertidumbres, los obstáculos, las dificultades y los peligros también forman parte de la vida y pueden hacer que nos sintamos mal. Porque "no vivimos en el paraíso". 

Estas situaciones nos muestran que no es posible sentirse bien de manera permanente. La vida no ofrece un estado paradisíaco de bienestar continuo. 

Vivir en armonía con los ritmos vitales: equilibrio y desequilibrio

En los diversos procesos rítmicos y cíclicos de nuestra vida, a veces vivimos en equilibrio y a veces en desequilibrio. 

  • Vivir en equilibrio: vida sana: Cuando permitimos los flujos rítmicos en los ciclos de movimiento de la vida (ya sea de manera inconsciente o consciente), vivimos en equilibrio y sentimos un equilibrio interior. Las personas pueden percibir, experimentar y aceptar conscientemente los ciclos rítmicos de sus procesos vitales. Así logran el equilibrio interior y la salud. 
    • Ejemplo: Cuando sentimos el ritmo cíclico de inspirar y espirar, normalmente nos sentimos bien y en equilibrio. Cuando sentimos conscientemente nuestra respiración durante muchas actividades cotidianas, solemos realizarlas de manera equilibrada y sana, sin prisas y sin una tensión excesiva. Al sentir conscientemente nuestra respiración, experimentamos con especial claridad la oscilación rítmica y cíclica de un proceso vital central y favorecemos el equilibrio interior. 
  • Vivir en desequilibrio: vida poco sana: Los seres humanos siempre somos imperfectos; nunca vivimos del todo en equilibrio. En algunos procesos tendemos a exagerar unilateralmente un lado y a descuidar el opuesto. Así frenamos los procesos rítmicos y cíclicos y reducimos el equilibrio. En ese caso podemos sentirnos mal, incómodos, y vivir de manera poco sana. 

Sano y enfermo: un ciclo continuo

Las personas viven continuamente con procesos internos tanto "sanos" como "enfermos": siempre un poco "sanas", nunca del todo "sanas"; y también sintiéndose "enfermas", nunca del todo "enfermas". Los seres humanos viven de manera cíclica entre los polos "muy sano" y "muy enfermo", hasta el último latido del corazón. La dimensión "salud y enfermedad" es una de las muchas dimensiones cíclicas de los procesos vitales rítmicos. 

Gestión consciente de la salud: pasos hacia una vida más sana

Entonces, ¿cómo podemos cuidar nuestra salud dentro de estos complejos ciclos vitales? Aquí tienen algunas sugerencias prácticas:

1. Convierta las molestias en una oportunidad: A veces, cuando sentimos un malestar, nos damos cuenta de que la salud no es algo "que venga solo". En ese momento muchas personas empiezan a valorar más la salud, quieren vivir de manera más sana y hacen conscientemente más cosas por su salud. Las molestias son, en realidad, avisos que nos empujan a hacernos más cargo de nuestra salud.

2. Experimente y favorezca conscientemente el sentirse bien:

  • Atención consciente: Cuando nos sintamos bien, démonos cuenta de ello conscientemente y a menudo, y digamos: "ahora me siento bien". 
  • Viva el momento: En los lugares que nos gustan y junto a las personas que nos gustan, sintamos con atención durante dos minutos que nos sentimos bien. Así fijamos mejor en la memoria ese estado de bienestar y aumentamos nuestra calidad de vida. 
  • Recuerde: Por desgracia, las personas se dan cuenta muy pocas veces de los minutos y las horas en que se sienten bien y no los registran suficientemente en la memoria. Muchas personas perciben y valoran unos minutos de malestar y de desarmonía con más fuerza que unas horas de bienestar. 
  • Pasos conscientes hacia el bienestar: A lo largo de sus experiencias vitales, las personas se han sentido bien muchas veces. Pueden recordar conscientemente en qué situaciones se sintieron bien. A partir de ahí pueden deducir qué pueden hacer conscientemente para sentirse bien. Podemos proponernos hacer cada día algo consciente para sentirnos bien en el plano corporal, en el plano espiritual y en compañía de otras personas. 

3. Haga el bien de manera consciente: Hacer el bien en nuestra vida nos sienta bien tanto a nosotros mismos como a los demás:

  • El bien para nosotros mismos: Hacer cosas buenas, desde el amor propio, por nuestro bienestar y nuestra salud. 
  • El bien para los demás: Hacer cosas buenas por el bienestar y la salud de las personas cercanas y de la sociedad. 
  • El bien en el trabajo: Hacer el bien y servir a través de nuestra actividad profesional – y obtener así también un sustento. 
  • Hacer cada día algo consciente por nosotros mismos y por los demás es una manera importante de vivir de forma sana. 

Favorecer el equilibrio: ser el arquitecto de nuestra propia salud

Como ya he comentado antes (página 4), a veces las personas viven con procesos de movimiento desequilibrados: exageran unilateralmente un lado y descuidan el opuesto, lo que puede hacer que se sientan mal e incómodas. 

Superar los desequilibrios:

  • Las personas que quieren vivir de manera más sana pueden prestar más atención a los lados que hasta ahora han descuidado en sus procesos de movimiento desequilibrados. 
  • En el futuro pueden tener en cuenta con más claridad los aspectos que hasta ahora han descuidado y ponerlos en marcha. 
  • Para ello pueden probar, practicar y entrenar nuevas actividades relacionadas con la salud. 
  • Así pueden ampliar su vida y ampliar los ciclos entre los dos polos o lados. De este modo tienen buenas oportunidades de favorecer el equilibrio y la salud. 
  • En cambio, seguir centrándose en los lados sobrecargados que "duelen" y querer "eliminarlos" suele dar menos resultado y además estrecha los ciclos vitales. 

Las ciencias de la salud y la mirada integral

Hoy en día, la "salud" se ha convertido en el centro de atención de muchas disciplinas científicas, como la biología, la química, la medicina, la ecología, la ciencia de la nutrición, las ciencias del deporte, la psicología, la sociología, la ciencia política, la filosofía y las ciencias de la religión. Las ciencias de la salud, que se han desarrollado desde la década de 1980, se presentan como una disciplina científica interdisciplinar, organizativamente independiente y basada en la cooperación en igualdad de derechos de las ciencias fundamentales vinculadas a la "salud". Integrando en igualdad de derechos las disciplinas de las ciencias naturales, sociales y humanas, trabajan por la promoción, la protección y la mejora de la salud. 

Los científicos de la salud han desarrollado muchas definiciones diferentes de la salud, que recogen los siguientes aspectos importantes: 

  • Interacción entre el individuo y el entorno: La salud se atribuye a individuos que viven en entornos ecológicos y sociales. Esos entornos pueden influir de manera positiva o negativa en la salud de la persona. 
  • Fines positivos y bienestar: La salud se caracteriza por fines positivos que se persiguen y que pueden definirse mediante criterios de experiencia subjetiva, como el "bienestar", y mediante criterios objetivos. Un estado de salud deseado suele describirse como "integral", por ejemplo como un "estado de completo bienestar", porque en un estado de salud positivo las personas suelen sentirse como un todo o en armonía consigo mismas y con su entorno ecológico y social. 
  • Capacidades y recursos: La salud está relacionada con las capacidades de experimentar y de actuar de manera consciente, es decir, con las "competencias", los "potenciales" y los "recursos". 
  • Un proceso dinámico: La salud se produce como un proceso que transcurre en el tiempo junto con muchos estados cambiantes. Un curso positivo del proceso puede caracterizarse, por ejemplo, como un "equilibrio dinámico". La salud está determinada por diversos subprocesos y surge como un equilibrio general de la interacción de distintos procesos. 

No olviden, queridos amigos, que nosotros somos los arquitectos de nuestra propia salud. Escuchar las señales que nos envía nuestro cuerpo, vivir en armonía con él y tomar decisiones conscientes es la clave de una vida sana y feliz. Como siempre he defendido, la medicina de regulación nos ofrece una guía científica en este camino, mientras que escuchar nuestra voz interior y atender a nuestros ritmos vitales es nuestro mayor apoyo.

Les deseo días sanos y equilibrados; siempre estoy dispuesto a estar a su lado.

Dr. Hüseyin Nazlıkul