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Columnas

Inyecciones para adelgazar: ¿perder peso o regular el organismo?

Dr. Hüseyin Nazlikul
Dr. Hüseyin Nazlikul 23.09.2026 4 min de lectura
¿Por qué una persona sube de peso?

A primera vista, esta pregunta parece muy sencilla. Y la respuesta suele estar ya preparada: «Porque come demasiado».

Sin embargo, mis más de cuarenta años de vida como médico me han enseñado que, la mayoría de las veces, esto no es cierto.

A veces la persona no sube de peso porque come demasiado. Empieza a comer más porque ha subido de peso. Porque lo que se ha alterado no es solo el apetito. El lenguaje del intestino ha cambiado. El ritmo de las hormonas se ha desordenado.

El sueño ya no descansa. El tejido muscular no logra producir energía. Las células ya no responden a la insulina como antes. El sistema nervioso vegetativo emite constantemente una señal de «peligro».

A esto lo llamo yo pérdida de regulación. El peso es, la mayoría de las veces, solo la cara visible de este desorden biológico silencioso.

La medicina moderna ha desarrollado fármacos potentes

En los últimos años, medicamentos como Ozempic®, Wegovy®, Mounjaro® y otros similares han abierto la puerta a una nueva era en el tratamiento de la obesidad. Estos fármacos no solo regularon la glucosa en sangre; al reducir el apetito, ayudaron a muchos pacientes a perder peso de forma significativa. Utilizados con la indicación correcta, son un avance realmente importante. Negarlo no sería científico.

Sin embargo, hay otra evolución que me hace reflexionar. Hoy estos medicamentos también han comenzado a ser utilizados por personas sanas que solo quieren perder unos pocos kilos. Es justo en este punto donde conviene detenerse y volver a pensar.

La báscula no siempre dice la verdad

Los pacientes me dicen con frecuencia esta frase: «Doctor, he perdido ocho kilos».

Yo, en cambio, hago otra pregunta: «¿Y los kilos que perdió eran realmente grasa?».

Porque en el cuerpo humano no todos los kilogramos significan lo mismo.

Tejido muscular…

Tejido adiposo…

Agua…

Tejido conectivo…

Todos son distintos.

Adelgazar perdiendo músculo no fortalece el metabolismo; al contrario, puede volverlo más frágil. En particular, la sarcopenia, que se desarrolla en edades avanzadas, no es solo un problema estético; es un cuadro grave que afecta a muchos ámbitos, desde el riesgo de caídas hasta el sistema inmunitario, desde la calidad de vida hasta la salud metabólica.

¿Por qué piensa distinto la medicina de regulación?

Yo nunca trato solo el peso.

Yo intento tratar al organismo.

Porque, si la flora intestinal no se recupera…

Si la inflamación crónica no remite…

Si las mitocondrias no vuelven a producir energía…

Si el sueño no se vuelve profundo…

Si el sistema nervioso autónomo no se calma…

una parte importante del peso perdido puede volver.

Por eso, en la medicina de regulación el objetivo no es solo reducir el tejido graso.

El objetivo es que el organismo pueda restablecer su propio equilibrio.

El medicamento por sí solo no es la solución

A veces se necesita un medicamento. Incluso es imprescindible. Nunca he dudado en decirlo.

Obesidad…

Diabetes tipo 2…

Resistencia a la insulina avanzada…

Síndrome metabólico…

En estos pacientes, los tratamientos basados en los agonistas del GLP-1 pueden ser muy valiosos. Pero no podemos sustituir el estilo de vida por un medicamento. El medicamento es un puente. No es el camino en sí.

Sin un intestino sano, el metabolismo no se recupera

Una de las verdades más importantes que veo en la consulta desde hace años es esta: si el intestino no funciona bien, el metabolismo tampoco funciona bien.

Cuando la microbiota se altera, no se ve afectada solo la digestión; también empiezan a resentirse el sistema inmunitario, el equilibrio hormonal, la inflamación, la sensibilidad a la insulina e incluso los centros del apetito. Por eso, el control del peso no comienza en el estómago, sino, la mayoría de las veces, en el intestino.

El verdadero éxito no es cuántos kilos pierde

Creo que la medicina moderna debería dejar de preguntar «¿Cuántos kilos perdió el paciente?» y preguntar, en cambio:

«¿Logró conservar su músculo?».

«¿Aumentó su energía?».

«¿Mejoró su intestino?».

«¿Puede dormir?».

«¿Disminuyó su inflamación?».

Porque, si todo esto ha mejorado, es muy probable que el peso perdido sea duradero.

Lo que rechazo es el uso sin criterio

Yo no estoy en contra de las inyecciones para adelgazar. Estoy en contra de su uso sin criterio. Todo tratamiento potente es una gran oportunidad en el paciente adecuado. En el paciente equivocado, en cambio, puede convertirse en un riesgo innecesario.

Por ello, considero importante que toda persona que piense utilizar estos medicamentos sea evaluada primero por un especialista en Endocrinología y Enfermedades Metabólicas. Si durante el tratamiento aparecen síntomas inesperados, antes de suspender el medicamento o de continuar con él es imprescindible consultar al médico que planificó el tratamiento.

Porque, para mí, el verdadero éxito no es el número que se ve en la báscula.

El verdadero éxito es una persona que conserva su músculo, cuyo intestino funciona con salud, que duerme bien, que tiene mucha energía, que está equilibrada metabólicamente y que ha recuperado la alegría de vivir.

Y quizá lo más importante sea esto:

Una persona no está sana solo porque haya perdido peso. Alcanza su peso ideal porque está sana.

Puede encontrar la terapia neural y otros métodos de tratamiento de Hüseyin Nazlıkul aquí.