İçeriğe geç
Blog

Alimentación antiinflamatoria: comer contra la inflamación

Dr. Hüseyin Nazlikul
Dr. Hüseyin Nazlikul 06.08.2023 6 min de lectura
Alimentación antiinflamatoria: comer contra la inflamación
La alimentación influye en la inflamación

La predisposición genética es un factor de riesgo para las enfermedades inflamatorias. Sin embargo, el factor más determinante para que la inflamación se cronifique es la alimentación. El motivo es que algunos alimentos previenen la inflamación mientras que otros la desencadenan.

En más del 50% de las personas con una enfermedad inflamatoria, la aparición de la enfermedad es consecuencia de la forma de alimentarse y del estilo de vida. Basta con una sola comida poco saludable para que se desencadenen reacciones inflamatorias. Si durante años se eligen alimentos poco saludables, la inflamación se cronifica y aparecen las enfermedades.

Alimentación antiinflamatoria: la alimentación influye en la inflamaciónLos procesos inflamatorios crónicos intervienen en casi todas las enfermedades, desde las alergias hasta las enfermedades reumáticas, desde la obesidad hasta la diabetes, desde la arteriosclerosis hasta la gota y las enfermedades intestinales. El acné, la bronquitis, la osteoporosis, la esclerosis múltiple, la hipertensión, la demencia, el cáncer y muchas otras enfermedades están también relacionados con la inflamación crónica. Casi todas las enfermedades autoinmunes provocan igualmente inflamación crónica.

Se sabe que la alimentación desempeña un papel importante en los procesos inflamatorios crónicos.

En realidad la inflamación no es tan mala como se cree; el proceso inflamatorio es una reacción natural de defensa del cuerpo frente a los intrusos y a las toxinas.

El flujo de sangre a la zona dañada primero disminuye y después aumenta. Así llegan al foco de la inflamación los glóbulos blancos, que son las células de defensa de nuestro cuerpo. En realidad la inflamación es una de las funciones vitales del organismo que nos mantienen sanos.

Hay que establecer una diferencia fundamental entre la inflamación aguda y la crónica:

Las inflamaciones agudas se ven muy poco afectadas por la dieta, o no se ven afectadas en absoluto. La inflamación suele ser una parte necesaria del proceso de curación.

Los procesos inflamatorios crónicos se ven afectados por los cambios en el estilo de vida y en la alimentación.

La inflamación se convierte en un problema cuando se hace crónica o cuando aparece con mucha frecuencia, y debilita un cuerpo que está sano. Algunos componentes de los alimentos que consumimos son antiinflamatorios, mientras que otros desencadenan inflamación. A largo plazo lo importante es el equilibrio entre esos componentes. El efecto de cada componente por separado varía de una persona a otra. Esto vale tanto para los alimentos que aumentan la inflamación como para los antiinflamatorios.

¿Qué alimentos tienen efecto antiinflamatorio?

Alimentación antiinflamatoria: la alimentación influye en la inflamaciónSobre todo las frutas de color morado (frambuesa, mora, arándano), los cítricos, las distintas variedades de col, las espinacas, las acelgas, el brócoli, la remolacha, la piña, la cereza y la guinda contienen numerosos componentes beneficiosos para nuestro cuerpo. En muchos pacientes, gracias a las vitaminas, los minerales (magnesio, zinc, cobre, selenio), los flavonoides, los antioxidantes y la abundante fibra, disminuyen los procesos inflamatorios crónicos del cuerpo y se apoyan sus funciones.

El uso de hierbas frescas y de especias tiene un efecto positivo. Alimentos como el jengibre, la cúrcuma, la albahaca, el tomillo, la nuez moscada, el romero, la cebolla y el ajo contienen numerosos componentes antiinflamatorios.

Los aceites esenciales, los flavonoides, los taninos y las vitaminas ayudan al cuerpo a protegerse y a reducir la inflamación, y dan sabor a las comidas.

Al igual que el hígado, los intestinos contienen también mucho zinc y cobre. Estos minerales se parecen al magnesio y al selenio. Participan en el metabolismo y por eso son muy importantes en la lucha contra los procesos inflamatorios del cuerpo. El atún, la caballa, el salmón o el arenque resultan más beneficiosos para la salud que la carne roja porque son ricos en ácidos grasos omega-3. Las alternativas veganas son el aceite de colza o el aceite de linaza. De estos aceites vegetales pueden obtenerse ácidos grasos omega-3 mediante prensado en frío, pero no deben calentarse.

Legumbres: Las legumbres como las lentejas y las alubias contienen lectinas que en algunas personas pueden desencadenar inflamación. Estos alimentos deben consumirse menos y hay que remojarlos bien durante la preparación para eliminar las lectinas. Podemos remojarlos con suero de queso, suero de yogur o agua con vinagre.

Productos procesados como la carne y el embutido: Debe reducirse el consumo de productos cárnicos y embutidos de elaboración industrial, porque estos productos contienen ácidos grasos omega-6 que desencadenan inflamación. El salado, el ahumado y la conservación a los que se someten para que duren más y resulten sabrosos también desencadenan inflamación.

Aceites vegetales refinados y grasas trans: Los aceites vegetales procesados, como el de girasol, el de germen de maíz y el de soja modificada genéticamente, contienen una proporción elevada de omega-6, que desencadena inflamación. Las grasas trans son grasas que han pasado del estado líquido al sólido al añadirles hidrógeno. Las grasas trans presentes en la margarina, en los alimentos congelados y en muchos alimentos envasados listos para consumir también aumentan la inflamación.

Productos lácteos: Los productos lácteos como el yogur y el queso caseros tienen propiedades probióticas y son saludables porque contienen zinc y ácidos grasos omega-3. Añadiendo fruta, avena, semillas de lino y nueces a un yogur natural puede aumentar el efecto antiinflamatorio en el cuerpo. Sin embargo, los productos lácteos elaborados por la industria alimentaria, sobre todo los ricos en grasa, contienen numerosos ácidos grasos omega-6 que pueden aumentar la inflamación. La caseína, una proteína presente en la leche, provoca igualmente inflamación. La intolerancia a la lactosa que presenta la persona aumenta también la inflamación.

Edulcorantes artificiales: Se ha demostrado que la sucralosa, que altera sobre todo el hígado, aumenta el efecto inflamatorio.

Alimentación antiinflamatoria: la alimentación influye en la inflamaciónBebidas gaseosas y jarabe de maíz de alta fructosa: Se ha demostrado la relación del jarabe de maíz, cuyo uso en lugar del azúcar se ha extendido hoy en día, con la obesidad y, además, con la diabetes y las enfermedades cardíacas. Hoy ya está demostrado que el tejido graso aumenta la inflamación y que por ello causa enfermedades reumáticas.

Carbohidratos refinados y alimentos envasados listos para consumir: Se ha demostrado que aumentan la inflamación los alimentos con índice glucémico alto que elevan rápidamente el azúcar en sangre, como el pan con gluten, las galletas, el bizcocho, los crackers y las salsas. El glutamato monosódico (GMS) presente en los alimentos preparados (sopas instantáneas, patatas fritas de bolsa, galletas) aumenta la inflamación y el riesgo de diabetes tipo 2.

Alimentos fritos: Se ha demostrado que los ácidos grasos trans de las patatas, el queso y la cebolla fritos y de los alimentos elaborados con masa frita aumentan la inflamación.

Alcohol: Se ha demostrado que las bebidas alcohólicas como el vino tinto, que consumidas en cierta proporción tienen efecto antioxidante, aumentan la inflamación cuando se consumen en exceso. El consumo excesivo de alcohol provoca inflamación al alterar el sistema intestinal.

Dr. Hüseyin NAZLIKUL,  M.D.,  PhD.
Presidente de la IFMANT (Federación Internacional de Asociaciones Médicas de Terapia Neural)
Presidente de la Sociedad Turca de Terapia Neural