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Antojos de comida: qué le falta a tu cuerpo y cómo calmarlos

Dr. Hüseyin Nazlikul
Dr. Hüseyin Nazlikul 14.11.2025 8 min de lectura
Antojos de comida: qué le falta a tu cuerpo y cómo calmarlos
Si tienes un antojo irresistible de alimentos como el queso, el chocolate, las patatas fritas saladas, un filete jugoso, el kebab o un trozo de pizza a la parrilla, debes saber que a tu cuerpo...

Si tienes un antojo irresistible de alimentos como el queso, el chocolate, las patatas fritas saladas, un filete jugoso, el kebab o un trozo de pizza a la parrilla, debes saber que a tu cuerpo le faltan nutrientes valiosos.

¿Y cómo puedes resolver ese antojo y saciarlo de forma saludable?

Cuando una persona siente de repente hacia un alimento concreto un deseo irresistible, quiere picar enseguida algo dulce o salado. Ese impulso no es un comportamiento tan sencillo como se cree. En realidad, ese deseo es un aviso de que al cuerpo le faltan algunos nutrientes vitales. 

Desear tanto la comida nos está enfermando.

No nos enferma lo que dejamos de comer, sino lo que comemos.

Durante la Covid-19, es decir, en el asunto de la “salud en la pandemia” que surgió con ella, cada día vemos un nuevo factor de riesgo. Durante la pandemia, alimentarse de forma correcta y saludable se ha vuelto mucho más importante. Si consumes alimentos en exceso, si no consigues saciarte y si tu deseo de picar se activa continuamente, acudir a un especialista en medicina de regulación y terapia neural (neuralterapia) con formación en nutrición te protegerá de las enfermedades que puedan aparecer.

¿Qué significa el antojo repentino de dulce?

Si te mueres por cualquier dulce, puede que tu nivel de azúcar en sangre sea irregular o inestable. Si satisfaces ese deseo comiendo enseguida dulces, chocolate, bizcocho, pastel, miel, halva o melaza de uva, la satisfacción será breve. Porque ese impulso no se detendrá. Como máximo en una hora, el aviso se repetirá. El nivel de azúcar en sangre es, por así decirlo, como una montaña rusa. Los dulces y el azúcar nunca te sacian y quieres consumirlos sin parar. Además, los dulces contienen muchísimas calorías.

¿Cómo puedes calmar ese antojo de una manera más saludable?

Prueba a tomar frutas como la manzana o la pera. También calman el deseo de azúcar. Los frutos secos son igualmente más inocentes que comer dulces.

Para mantener estable el azúcar en sangre a largo plazo y controlar el apetito:

  • Aliméntate de forma equilibrada y variada.

  • Sigue la dieta mediterránea.

  • Elige alimentos como verduras, huevos, pescado, lácteos y productos integrales. 

  • Toma sin falta verdura de temporada en cada comida.

  • Bebe mucha agua.

¿De dónde viene el antojo de chocolate?

Un nuevo estudio realizado en Alemania ha demostrado que el antojo excesivo de chocolate se debe a una carencia de magnesio. Se comprobó que el grupo con valores bajos de magnesio consumía más chocolate que el grupo de control y sentía más ganas de dulce.

Un chocolate de calidad contiene también minerales y antioxidantes. Sin embargo, junto a esos beneficios aporta muchísimas calorías. Lo mejor es elegir el chocolate negro, rico en cacao y con menos azúcar. Puedes tomar chocolate negro siempre que sea con moderación. Además, si consumes con regularidad avellanas, pescado y verduras de hoja verde, puedes cubrir tu necesidad de magnesio.

La verdad que hay detrás del antojo de comida salada

Un antojo excesivo de cualquier tipo de alimento salado, sobre todo de patatas fritas de bolsa y palitos salados, indica que estás bajo estrés. Si antes de comer algo salado respiras correctamente durante unos minutos y te alejas del entorno estresante, frenarás ese antojo. En situación de estrés, las glándulas suprarrenales tienen que segregar mucho cortisol. Para producir cortisol, el cuerpo necesita sal y grasa en exceso. Si quieres liberarte del estrés, en lugar de alimentarlo comiendo alimentos salados y grasos, aléjate de él respirando correctamente.

Incluso los pequeños pasos tienen un gran efecto. Precisamente sobre esto, una investigación muy llamativa realizada por la Universidad de Utah ha demostrado que en las personas que respiran profundamente el antojo de comida salada disminuye al menos un 25 %. Usando una técnica de respiración correcta puedes controlar tu estrés e incluso liberarte de él, y evitar el antojo de comida salada.

Intenta reducir el estrés – por ejemplo, aprovecha técnicas de relajación como la meditación o la respiración correcta. Puedes encontrar más información sobre este tema en mis libros “Hayatı Keşfet” y “100 Yıl Yaşamak Mümkün” (Descubre la vida; Es posible vivir 100 años).

¿Por qué aparece un antojo excesivo de carne?

Brochetas, parrilladas, albóndigas, kebab, tandir, filete, hígado y asado… ¿Sabías que el antojo excesivo de carne puede deberse a una carencia de hierro?

Las mujeres pierden más hierro con el sangrado durante la menstruación. Mientras que durante la regla aparece un antojo excesivo de dulce, ¿podría ser esta la verdad que se esconde tras el antojo excesivo de carne después de la regla?

No somos seres carnívoros, no necesitamos en absoluto obtener energía de la proteína animal. Necesitamos los aminoácidos que contienen las proteínas animales para usarlos como material de construcción. Basta con que un máximo del 10 % de la energía total que tomamos con los alimentos diarios proceda de las proteínas.

Para obtener información más amplia sobre este tema puedes recurrir a mis libros “Duygusal Beyin Bağırsak”, “Güzel, Mutlu ve Sağlıklı - Holistik Beslenmeyi Keşfet”, “Neden Yanlış Yaşıyoruz?”, “100 Yıl Yaşamak Mümkün” (El cerebro emocional y el intestino; Bella, feliz y sana: descubre la nutrición holística; ¿Por qué vivimos mal?; Es posible vivir 100 años).

Aun así, en las personas que consumen demasiada carne aparecen muchos riesgos para la salud, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y los problemas renales. Por eso puedes cubrir tu carencia de hierro con legumbres, con frutas desecadas (mantén controlada la cantidad que vayas a tomar, porque son muy ricas en calorías) y con semilla de uva. Las frutas desecadas son altas en azúcar, por lo que basta con tomar poca cantidad.

¿Por qué aparece un antojo excesivo de queso?

Si te apetece una pizza con mucho queso, un börek o una pide, y en el momento en que lo piensas se te hace la boca agua, debes saber que tienes una carencia de ácidos grasos saludables.

Cuando disminuyen los ácidos grasos saludables del cuerpo, es decir, cuando baja tu valor de Omega-3, aumenta tu deseo de comer queso en exceso. Pero debes saber que el queso no contiene Omega-3 saludable. El consumo excesivo de queso acidificará tu organismo. Por eso aumentarán tus rigideces y tus dolores articulares, aparecerá arteriosclerosis, habrá brotes en tus enfermedades autoinmunes, se activará la formación de células cancerosas, se acumulará grasa en tu hígado y se desencadenarán tus enfermedades crónicas.

Cuando te apetezca comer queso en exceso, será mucho más sensato para tu salud tomar un pescado rico en ácidos grasos Omega-3 o cápsulas de Omega-3. Los ácidos grasos Omega-3 no solo te aportan energía, sino que además te protegen frente a las enfermedades vasculares, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las inflamaciones articulares.  

Como el queso no contiene ácidos grasos Omega-3 y contiene en gran cantidad grasas animales que dañan especialmente los vasos, en lugar de queso debes elegir fuentes saludables de Omega-3. Pescados azules de mar como el salmón, nueces, semillas de lino, aceites vegetales de calidad... Puedes encontrar información más amplia sobre este tema en mis libros “Neden Yanlış Yaşıyoruz?” y “Güzel, Mutlu ve Sağlıklı - Holistik Beslenmeyi Keşfet” (¿Por qué vivimos mal?; Bella, feliz y sana: descubre la nutrición holística).

Consejos importantes

Muchas veces, el antojo excesivo es una señal de que el cuerpo se ha quedado sin agua. Si eres goloso, bebe primero un vaso grande de agua o un té sin azúcar. Así le habrás dado a tu cuerpo exactamente lo que necesita. Espera media hora: después el antojo probablemente desaparecerá y el apetito quedará bajo control.

Según el estudio realizado por la Universidad de Exeter, en Inglaterra, la actividad física también puede reducir el deseo de azúcar. Caminar a paso rápido durante 15 minutos ayuda a evitar el chocolate, los dulces, la bollería y alimentos similares. Según los científicos, la actividad física puede influir en las neuronas (células nerviosas mensajeras) que ayudan a combatir las adicciones. 

Dormir lo suficiente también puede prevenir el antojo. Las investigaciones científicas sugieren que existe una relación entre la duración del sueño y el exceso de peso. Dicho de forma sencilla, se ha visto que quienes duermen poco están más gordos. Los científicos no han podido explicar con certeza el motivo, pero según una teoría dormir poco aumenta la secreción de las hormonas que estimulan el apetito. Para más información puedes echar un vistazo a mi libro titulado “Uykunun sihirli Gücü” (El poder mágico del sueño).

Diferentes causas del antojo excesivo

Además de la carencia de nutrientes o de los niveles bajos de azúcar en sangre, las enfermedades pueden ser también la causa del antojo excesivo. 

Enfermedades como la bulimia y la anorexia pueden provocar asimismo un trastorno de la alimentación. Por otra parte, la diabetes, sobre todo el azúcar no controlado, el trastorno de la función tiroidea, la depresión y el embarazo pueden aumentar también el antojo.

Si sufres antojos excesivos repetidos por trastornos de la conducta alimentaria o con sospecha de diabetes, acude al médico sin perder tiempo.