¿En cuántos días hace efecto la terapia neural? Mirada funcional

En la terapia neural, el efecto se consigue inyectando el medicamento en tejidos previamente definidos. De este modo se alcanza el sistema nervioso simpático, que está distribuido por todo el organismo y desempeña un papel importante en la transmisión rápida de información dentro de la autorregulación del organismo. El efecto aparece tal como se inyecta. Puede manifestarse de inmediato o, como muy tarde, en 72 horas.
Incluso la simple punción de la piel con la aguja, sin administrar ningún fármaco de terapia neural, genera al principio un estímulo inespecífico, parecido a la acupuntura, al que responden de forma aferente y eferente tanto el sistema nervioso sensitivo, de conducción rápida, como el sistema nervioso simpático. Por un lado, a través de ese estímulo se desencadenan efectos reflejos segmentarios y el sistema nervioso simpático se emplea de forma indirecta con fines terapéuticos; por otro lado, al infiltrar un anestésico local se interrumpe el arco de conducción simpática y la normalización de la función simpática se utiliza directamente con fines terapéuticos.
La aplicación de un anestésico local es absolutamente necesaria, sobre todo para eliminar un campo interferente. Esto tiene que ver con la inhibición dirigida del estímulo y con el efecto terapéutico posterior, ligado al proceso de normalización de la función simpática, que dura más que la interrupción del estímulo producida por la anestesia. Un simple pinchazo (p. ej. acupuntura) o la administración adicional de una sustancia analgésica provocan, mediante ese estímulo dirigido, la activación refleja segmentaria de las neuronas inhibidoras. Así, el trastorno de la función simpática solo se ve influido de forma indirecta dentro del marco del trastorno de ese segmento. Como en la enfermedad desencadenada por un campo interferente el trastorno principal se encuentra fuera del segmento, este tipo de aplicaciones no permite llegar directamente al origen del problema.
EL EFECTO APARECE EN CUANTO SE APLICA LA INYECCIÓN
La terapia neural es un tratamiento que se realiza con anestésicos locales: procaína al 0,5-1 % o lidocaína al 0,5 %. Significa estimular e inhibir las fibras simpáticas aferentes y eferentes para devolver la perfusión del tejido a la normalidad.
Así, gracias a la normalización del sistema vasomotor, se devuelven a la normalidad las funciones del intersticio y, con ello, las de los órganos, los músculos, las articulaciones y el aparato cápsulo-ligamentoso, incluido el sistema nervioso somático, y, entre otros beneficios, se consigue que el paciente se libere de sus dolores.
La relación del sistema nervioso vegetativo con el tronco encefálico y, en su continuación, con el sistema límbico (síndrome metabólico, enfermedades psiquiátricas) constituye la base de la posibilidad de tratar cuadros complejos, incluidas las enfermedades psiquiátricas. Al profundizar en el conocimiento de las múltiples funciones del sistema nervioso vegetativo también en los estados de enfermedad, la terapia neural cubre una gran laguna de la medicina clásica.
Por lo demás, los efectos de los anestésicos locales distintos de la anestesia local, demostrados por hallazgos científicos internacionales avanzados, confirman las observaciones puramente clínicas y quirúrgicas de hace 100 años.
Además de su efecto analgésico sobre el sistema nervioso que transmite el dolor, los anestésicos locales tienen, a través del sistema nervioso vegetativo, efectos antiflogísticos, antialérgicos, inmunomoduladores y antitumorales sobre otros sistemas celulares y, al mismo tiempo, mejoran la microcirculación, algo sumamente importante para la regeneración. Estas propiedades se han demostrado en innumerables experimentos y forman parte de los conocimientos aceptados por la medicina.
Las denominaciones anestesia local terapéutica y terapia neural son sinónimas; la segunda, históricamente posterior, se ha impuesto con el tiempo sobre la primera. La denominación “anestesia local terapéutica“ hace referencia al medicamento utilizado, mientras que la denominación “terapia neural” hace referencia al sistema nervioso vegetativo, a sus funciones y a sus beneficios.
Aunque puede utilizarse en todas las especialidades, la terapia neural, empleada sobre todo en el tratamiento de la inflamación y del dolor, puede incorporarse como método de tratamiento a la formación en medicina interna dentro de la enseñanza médica clásica. Por la amplitud de sus indicaciones, la terapia neural tiene su lugar en la medicina preventiva, en el tratamiento de las enfermedades agudas y sobre todo crónicas y en el tratamiento rehabilitador. Como tratamiento de regulación, la ventaja de la terapia neural no es solo que los pacientes la prefieran, sino también que su relación coste-beneficio-riesgo resulte muy favorable. Con el tratamiento complejo de terapia neural es posible reducir la necesidad de medicamentos, la pérdida de capacidad laboral por enfermedad en la vida profesional y las intervenciones quirúrgicas, poner fin al consumo continuo de fármacos en las enfermedades crónicas y tratar desde una sola mano a los pacientes multimórbidos.
El punto más decisivo del tratamiento de regulación y del dolor es el desequilibrio de la respuesta simpática aferente y eferente. El sistema nervioso simpático desempeña el papel principal en la regulación de la inflamación neurogénica y de las respuestas al dolor (la nocicepción). La liberación de los mediadores que provocan el dolor, la transmisión de las respuestas dolorosas, la formación del arco reflejo que surge como respuesta a ellas y los procesos de inicio de la respuesta inflamatoria se producen a través del SNV y del sistema simpático.
Sin sistema nervioso simpático no aparece el dolor. Visto desde esta perspectiva, se comprende aún mejor la importancia de la terapia neural y de las inyecciones de anestésico local. Por eso, para tener éxito ante un dolor real, resulta de gran utilidad conocer la inervación simpática de los órganos.
TERAPIA NEURAL
Nuestro cuerpo es un cuerpo eléctrico. Con la inyección de anestésico local aplicada en puntos específicos se regulan la circulación sanguínea (arterial y venosa), la regulación de los músculos, la circulación linfática y la conducción nerviosa periférica, central y autónoma. Cuando aumenta la circulación sanguínea, es decir, la perfusión, ese tejido se nutre; cuando aumenta la circulación linfática, el tejido se libera de sus metabolitos, o sea, se limpia; y el tejido cuya conducción nerviosa aumenta y se ordena funciona de manera más equilibrada.
La condición principal para tener éxito en el tratamiento es establecer el diagnóstico correcto. El enfoque diagnóstico en este proceso debe ser individualizado y tener en cuenta la relación temporal de los cambios que se han producido en la persona y su estructura funcional. Para aplicar una terapia neural eficaz será muy útil haber recibido la formación que IFMANT prevé y reconoce. La única institución de Turquía que imparte esa formación y cumple los estándares de IFMANT es la www.noralterapi.com Bilimsel Nöralterapi Regülasyon Derneği (Asociación Científica de Terapia Neural y Regulación).
La terapia neural es un tratamiento que se utiliza con éxito frente a las enfermedades agudas y crónicas. En esta forma de tratamiento el cuerpo genera la respuesta utilizando su propio sistema nervioso vegetativo.
En el tratamiento de terapia neural se aplican anestésicos locales (generalmente procaína) en zonas del cuerpo correctamente definidas y así se busca conseguir una circulación positiva en el organismo. Como consecuencia, el cuerpo inicia el proceso de curarse a sí mismo y los síntomas de la enfermedad empiezan a desaparecer. Por eso la terapia neural es la opción de tratamiento natural más eficaz.
En terapia neural la lógica básica es el ordenamiento, la regulación. Una carencia anatómica o un cuadro de trastorno genético no entran dentro de las indicaciones de la terapia neural. Por lo tanto, la terapia neural regula la estructura existente.
SISTEMA NERVIOSO SIMPÁTICO:
Reacción y función El sistema nervioso simpático interviene en el proceso de enfermedad en general, sobre todo en la inflamación y la degeneración, y de manera especial en el dolor. La función del sistema nervioso simpático, que inerva los vasos, se basa en dilatarlos y estrecharlos de forma activa.
La mayor parte del sistema nervioso simpático produce una vasoconstricción que puede llegar a cerrar los vasos por completo. Por un lado, con la simpaticólisis los vasos se dilatan; por otro, gracias a los estímulos más pequeños resulta posible la dilatación vascular necesaria para la regeneración del tejido, el desarrollo del tejido y la hiperplasia.
En la dilatación vascular activa desencadenada por el sistema nervioso simpático, la acetilcolina actúa como mediadora. Se considera la dilatación vascular activa una actividad parasimpática y se señala que su centro se encuentra en la región de la médula espinal denominada pars intermedia. El sistema nervioso autónomo es estimulado por el propio organismo o por los factores ambientales a los que la persona está expuesta. La respuesta al estímulo depende del estado inicial del organismo, distinto en cada individuo, y de la intensidad del estímulo. La sensibilidad del sistema nervioso autónomo frente a los estímulos aumenta desde el centro hacia la periferia. A diferencia del sistema nervioso somático, en el sistema autónomo puede formarse un “engrama”: los estímulos repetidos de intensidad media o muy intensos reducen de forma permanente el umbral de estimulación. El proceso de estimulación y la secuencia del estímulo transcurren del modo siguiente: 1. Estímulo. 2. Estimulación del sistema nervioso simpático y transmisión dirigida del estímulo. 3. Secuencia de estímulos que actúa sobre el sistema vascular en la porción terminal de los capilares. 4. Consecuencias del estímulo en el órgano específico. Este proceso constituye la base de las reacciones del sistema vascular descritas en la regla escalonada de G. Ricker. Los procesos que aparecen en los tejidos varían, con su correspondiente conjunto de síntomas, desde una microcirculación mejorada hasta la necrosis, desde la renovación celular hasta la muerte celular y la disfunción celular.
Uso terapéutico del sistema nervioso simpático
Características funcionales del sistema nervioso vegetativo desde el punto de vista diagnóstico y terapéutico:
- El sistema nervioso simpático es el único sistema de información que se extiende por todo el organismo y que, además de una adaptación acorde con las circunstancias, sostiene a todo el organismo. El sistema nervioso parasimpático tiene una función antagonista tanto en la región de la cabeza y el cuello como en el tronco.
- Funciones básicas del sistema nervioso simpático:
- Regulación de la circulación sanguínea
- Control de los sistemas orgánicos.
- Los distintos cambios y procesos que se producen en los vasos terminales dependen de los estímulos que llegan al sistema nervioso simpático perivascular.
- Un punto importante es que el estado de excitación del sistema nervioso simpático perivascular persista incluso después de estímulos pasajeros y en número limitado.
Un estímulo experimentado una sola vez puede provocar la “sensibilización” del sistema nervioso simpático paravascular y, después, al bajar el umbral del estímulo, intensifica la respuesta cuando ese estímulo se repite.
Un estímulo muy intenso o la repetición de un estímulo de intensidad media pueden provocar, por autorregulación, un estado de excitación permanente en el sistema nervioso simpático perivascular. Su correlato clínico es la enfermedad crónica.
OPCIÓN DE TRATAMIENTO:
Esta secuencia de estímulos puede interrumpirse infiltrando un anestésico local en la zona estimulada. Del mismo modo que los estímulos repetidos provocan un cambio en la excitación o en la sensibilidad del sistema nervioso simpático, estos cambios pueden eliminarse con aplicaciones repetidas de anestesia local.
Si tenemos en cuenta la reacción del sistema nervioso autónomo a la terapia neural, dado que la normalización terapéutica de la transmisión autónoma del estímulo depende menos de la duración del efecto del anestésico local que de la interrupción de la transmisión patológica del estímulo, debe procurarse utilizar el anestésico local de acción más corta posible. La solución de procaína de estructura éster al 0,5-1 % proporciona una anestesia local óptima, sobre todo sin ningún aditivo como vasoconstrictores o conservantes.
Los síntomas generales que se observan al aplicar procaína son los siguientes: ligero mareo, sensación general de calor, sudoración leve, sabor metálico en la boca, sensación de “temblor” y, raras veces, falta de concentración de corta duración o, raras veces, trastornos pasajeros del habla, de la visión o de la audición.
Fuentes consultadas :
- Nazlikul, H: Nöralterapi Ders Kitabı (Manual de Terapia Neural)
- Nazlikul, H: Nöralterapi Başka Bir Tedavi Mümkün (Terapia Neural: Otro Tratamiento es Posible)
- Nöralterapi Atlası (Atlas de Terapia Neural) de H. Barop (traductor: H. Nazlikul)
- Nöralterapi Kitabı (Libro de Terapia Neural) de L. Fischer (traductores: H. Nazlikul y Y. Tamam)
- James W. NcNabb (traductores: H. Nazlikul y Y. Tamam) Eklem ve Yumuşak Doku Enjeksiyonları (Inyecciones articulares y de tejidos blandos)
- Weinschenk, S: Neuraltherapie
- Fıscher, L et: Lehrbusch Integrative Schmeztherapie
- Herget, F, H, Nazlikul, H : "Neurophysiologie und Neuropharmakologie der Schmerzmatrix" S. 56 ff in Abstractband Deutscher Schmerztag 1998
- Barop, H. : Lehrbuch Neuralthererapi, 2. Überarbeitet Auflage Haug Verlag 2015
- Fischer, L : Neuraltherapie nach Huneke 2004 HD
- Reuter URM, Oettmeier R and Nazlikul H (2017) Procaine and Procaine-Base-Infusion: A Review of the Safety and Fields of Application after Twenty Years of Use. Clin Res Open Access 4(1): doi http://dx.doi.org/10.16966/2469-6714.127