Anestésicos locales en terapia neural: procaína y lidocaína

En la terapia neural (neuralterapia) el efecto se consigue inyectando el fármaco de forma dirigida en estructuras tisulares definidas. Esto desempeña un papel importante a la hora de alcanzar el sistema nervioso simpático, que está distribuido por todo el organismo, y de lograr una transmisión rápida de la información dentro de la autorregulación del organismo.
En la terapia neural se usan sobre todo la procaína y la lidocaína. Por regla general, los anestésicos locales (AL) de acción prolongada no proporcionan un efecto terapéutico mejor. El objetivo no es tanto una acción larga como romper el círculo vicioso. Para ello resulta más adecuado un AL de acción corta. El efecto terapéutico surge, por un lado, del estímulo generado con la aguja (y de la respuesta del organismo) y, por otro, de la desconexión breve del arco de conducción neuronal que fluctúa de forma patológica.
Fármacos usados en terapia neural: los neuroterapéuticos
Incluso sin fármaco, la introducción de la aguja en la piel representa al principio un estímulo inespecífico al que responden, de forma aferente y eferente, tanto el sistema nervioso de conducción rápida y sensible como el sistema nervioso simpático. Para estimular ese estímulo es posible utilizar un fármaco. El uso de agua destilada, de suero salino, de otros fármacos y también de la inyección de aire demuestra que, en el tratamiento neural, la elección del fármaco es secundaria a la hora de desencadenar el estímulo. Por una parte, los efectos reflejos segmentarios se desencadenan únicamente por el estímulo y, de manera indirecta, también se emplean, entre otras cosas, para el tratamiento del sistema simpático. Por otra parte, al infiltrar el anestésico local se interrumpe el arco de conducción simpático y, a continuación, la normalización de la función simpática se utiliza directamente con fines terapéuticos.
El uso del anestésico local (AL) es un requisito previo imprescindible, sobre todo para eliminar un campo interferente. Esto tiene que ver con la interrupción dirigida del estímulo, junto con el efecto terapéutico posterior, que depende del proceso de normalización de la función simpática, más duradero que la interrupción del estímulo producida por la anestesia. El estímulo dirigido, ya sea mediante un simple pinchazo con aguja (p. ej., punción seca o acupuntura) o añadiendo una sustancia analgésica, provoca de forma refleja segmentaria, entre otras cosas, la activación de las neuronas inhibidoras. Por tanto, estas solo influyen de manera indirecta en el trastorno de la función simpática cuando este se relaciona con una alteración del segmento. En la enfermedad desencadenada por un campo interferente, el trastorno principal se sitúa fuera del segmento y por ese motivo no se llega hasta él.
Comparación de los dos principales anestésicos locales usados en terapia neural
Procaína |
Lidocaína |
|
|
Estructura química |
Aminoéster |
Aminoamida |
|
Duración del efecto |
20 minutos |
60 -90 minutos |
|
Difusividad |
+ + |
+ + + + |
|
Capacidad de distribución en el tejido |
+ + |
+ + + + |
|
Capacidad de penetración |
+ + |
+ + + + |
|
Metabolización |
Descomposición |
Descomposición oxidativa |
|
Seudocolinesterasa |
Acetaldehído y |
|
|
específica |
etilaminoaceto-2,- |
|
|
Sustancias resultantes de la descomposición local: ácido paraaminobenzoico y dietilaminoetanol |
6-xilidida en el hígado |
|
|
Eliminación |
Riñón |
|
|
Toxicidad |
Un 50 % menos tóxica que la lidocaína |
|
|
Neurotoxicidad |
+ |
+ + |
|
Paso placentario |
+ |
+ |
|
Cantidad máxima por unidad de tratamiento3 |
500 mg |
250 mg |
Si pensamos en la reacción del sistema nervioso vegetativo (sistema nervioso autónomo) que se utiliza en la terapia neural, el objetivo es emplear el anestésico local de acción más corta posible, ya que el éxito terapéutico de la conducción vegetativa depende normalmente de la interrupción de la conducción patológica y no es una cuestión de duración. Aquí, la procaína de estructura éster en solución al 1 %, sin ningún aditivo y sobre todo sin vasoconstrictores ni conservantes, constituye la primera opción como anestésico local óptimo.
Síntomas generales en el contexto de la aplicación de procaína: mareo leve, sensación general de calor, sudoración ligera, sabor metálico, sensación interna de "temblor", en raras ocasiones falta de concentración de corta duración o, también raramente, problemas pasajeros del habla, la visión o la audición.
Cuando se supera la dosis máxima del anestésico local o cuando se inyecta por vía vascular en un vaso, de forma intravenosa, o intraarterialmente en un vaso que asciende hacia el cerebro, cabe esperar reacciones tóxicas que afectan a todo el organismo y, como consecuencia, la desconexión de funciones cerebrales vitales. La respuesta tóxica general suele dividirse en dos: una primera fase de excitación y una segunda fase de parálisis (Moor, Southworth, Pitkin y otros, Zipf, Nolte in Kilian: 1973). El cuadro clínico de la intoxicación es el mismo para todos los anestésicos locales, aunque no es obligatorio que se produzcan las dos fases.
Sobre todo en los últimos años se han detectado efectos nuevos e interesantes: resulta llamativo que se haya demostrado que la procaína puede reducir el nivel elevado de glucocorticoides en la enfermedad de alzhéimer, en la depresión de la vejez y en el sida, y cabe esperar que tenga efectos clínicos en estas enfermedades
De cara a las investigaciones futuras, un hallazgo especialmente interesante es el efecto de la procaína sobre la carcinogénesis: la metilación del ADN desactiva los genes supresores de tumores. La procaína tiene también efectos metilantes sobre el ADN. A la vista de estos resultados, se considera que la procaína posee un potente efecto protector frente a los tumores.
Los efectos sistémicos y farmacológicos generales de la procaína son los siguientes:
- Estabilización de la membrana,
- Antiarrítmico,
- Relajante muscular,
- Broncoespasmolítico,
- Espasmolítico en el sphincter oddi y en el intestino,
- Aumento de la perfusión coronaria,
- Inotrópico negativo,
- Cronotrópico negativo,
- "endoanestésico“ (modulación favorable de los receptores de estiramiento pulmonar, el glomus caroticum, los receptores vasculares, los receptores viscerales y la musculatura lisa y estriada),
- Anticonvulsivo (efecto contrario en caso de sobredosis),
- Modulación específica del estímulo en el sistema límbico,
- Antihistamínico,
- Antiinflamatorio,
- Simpaticolítico,
- Parasimpaticolítico,
- Vasodilatador,
- Antiviral,
- Arial
- Antibacteriano,
- Antimicótico,
- Efecto (estimulante) sobre las células del sistema inmunitario,
- Efecto protector frente a los tumores (desmetilación del ADN),
- Efecto reductor del nivel de corticoides,
- Efecto antitrombótico
Nunca debe inyectarse en los vasos que van al cerebro ni en el espacio del líquido cefalorraquídeo del sistema nervioso central en la región craneal. De lo contrario pueden aparecer, entre otros efectos, espasmos, pérdida de conciencia y parada cardíaca y respiratoria. Por eso, en la región de la cabeza y el cuello debe realizarse una prueba de aspiración muy cuidadosa y las inyecciones deben aplicarse muy despacio, vigilando con atención el estado general del paciente.
Aplicación práctica
En un adulto de unos 75 kg de peso debe usarse como máximo 20 ml de solución de lidocaína al 1 % en cada sesión. En la práctica clínica se ha visto que conviene tener en cuenta esa misma cantidad para la procaína, aunque está claro que, por su menor toxicidad, podrían emplearse cantidades mayores. Cuando se utilizan dosis superiores a 20 ml, una parte de los pacientes refiere un mareo leve y breve (de 2 a 10 minutos), de origen autónomo, que no indica ninguna reacción tóxica ni alérgica. De hecho, en la práctica nunca es necesario emplear en una sesión dosis de lidocaína o de procaína superiores a 20 ml, ya que en la terapia neural se busca, por un lado, la resolución del impulso y, por otro, la desconexión breve de las fibras nerviosas finas.
Las cantidades indicadas valen, por supuesto, solo para las inyecciones en los tejidos. En las inyecciones intravasculares deben usarse como mucho de 1 a 3 ml de solución de lidocaína o de procaína al 1 %.
¡Es importante vigilar la dosis de AL utilizada!
Con las dosis clásicas de la terapia neural no se produce ninguna sobrecarga tóxica. Sin embargo, a veces sí ocurre en pacientes a los que se administra lidocaína. En Turquía hay ampollas de lidocaína al 1 %, al 2 % y al 10 %. Pueden confundirse y provocar un exceso de dosis. En terapia neural solo deben usarse la procaína y la lidocaína. Con los demás AL la sobredosis se produce antes y con más frecuencia. Por seguridad recomendamos únicamente la procaína y la lidocaína.
Sintomatología de la intoxicación por anestésicos locales
|
Excitación |
Parálisis |
|
Inquietud |
Pérdida de conciencia, coma |
|
Trabas en el habla |
Pérdida global de la sensibilidad y de la capacidad motora |
|
Estado de desconcierto Taquicardia, palpitaciones |
Bradicardia, arritmia, parada cardíaca |
|
Hipertonía |
Hipotonía |
|
Dificultades respiratorias, hiperpnea, náuseas/vómitos |
Disnea, cianosis, apnea |
|
Convulsiones |
|
|
Temblor |
|
|
Calambres tonicoclónicos |
|
|
Aumento de la temperatura corporal |
|
Dr. Hüseyin NAZLIKUL
Presidente de la IFMANT (Federación Internacional de Asociaciones Médicas de Terapia Neural)
Presidente de la Sociedad Turca de Terapia Neural
Fuentes consultadas:
• Nazlikul, H: Nöralterapi Ders Kitabı (Manual de Terapia Neural)
• Nazlikul, H: Nöralterapi Başka Bir Tedavi Mümkün (Terapia Neural: Otro Tratamiento es Posible)
• Atlas de Terapia Neural de H. Barop (traductor H. Nazlikul)
• Libro de Terapia Neural de L. Fischer (traductores H. Nazlikul y Y. Tamam)
• James W. NcNabb (traductores H. Nazlikul y Y. Tamam) Inyecciones en articulaciones y tejidos blandos
• Weinschenk, S: Neuraltherapie
• Fıscher, L et: Lehrbusch Integrative Schmeztherapie