La alimentación sana empieza por conocer los grupos de alimentos

Los alimentos se componen de cuatro grupos: la leche y sus derivados, la carne y sus derivados, las verduras y frutas, y los cereales. La condición previa de una alimentación sana y equilibrada es consumir una proporción determinada de cada grupo de alimentos y hacerlo de forma rotatoria. Cuando se consume de menos o de más cualquiera de los grupos de alimentos, pueden aparecer complicaciones en el organismo.
Igual que las huellas dactilares, el metabolismo de cada persona es distinto. Por eso conviene mantenerse alejado de las recomendaciones nutricionales generales. Para poder hacer una valoración personalizada existen una serie de pruebas. Con ellas pueden determinarse las alergias alimentarias, las intolerancias alimentarias y las sensibilidades alimentarias. Así, al retirar de la alimentación los alimentos que la persona no digiere y que provocan inflamación en el organismo, puede conseguirse una flora intestinal sana. El cuerpo es un todo y, dentro de ese todo, los intestinos ocupan un lugar muy importante.
Podemos agrupar los alimentos según su estructura química en orgánicos e inorgánicos; según las fuentes de las que se obtienen, en vegetales y animales; según sus funciones en el organismo, en energéticos, constructores-reparadores y reguladores; y también en alimentos que aportan energía (macronutrientes) y alimentos que permiten que se desarrollen los procesos biológicos (micronutrientes).
Sea cual sea la forma de agrupación, lo importante en un programa de alimentación saludable es consumir los grupos básicos en proporciones determinadas, de manera equilibrada y rotatoria.
MACRONUTRIENTES
Los macronutrientes son los grupos básicos de alimentos:
- Proteínas (10-20 %)
- Hidratos de carbono (55-60 %)
- Grasas (20-25 %)
Las combinaciones de vitaminas y minerales se usan en todo el mundo como complemento de los protocolos de tratamiento de distintas enfermedades, para apoyar la alimentación diaria y para protegerse de las enfermedades de curso subclínico. Las vitaminas y los minerales, al no poder ser producidos por el propio organismo, deben obtenerse a través de los alimentos. Por lo tanto, resulta muy fácil ver la relación que existe entre la alimentación y un sistema inmunitario sano. Sin embargo, numerosos factores como el clima, el suelo, el grado de madurez del producto, los métodos de recolección y de cocción, el transporte y el almacenamiento pueden provocar pérdidas de vitaminas en las frutas y verduras. En ese caso puede ser necesario obtener desde fuera, mediante distintos suplementos vitamínicos, las vitaminas que nuestra salud necesita. Las vitaminas, llamadas también micronutrientes, se toman, al contrario que los macronutrientes, en cantidades muy pequeñas y no aportan calorías.
Las vitaminas se dividen en dos grupos: liposolubles e hidrosolubles. Las vitaminas A, D, E y K son liposolubles, para su síntesis se necesita colesterol, pueden almacenarse en el tejido graso y se liberan cuando hacen falta. Tomar estas vitaminas después de las comidas aumenta su absorción. Las demás vitaminas, las hidrosolubles, no tienen la propiedad de almacenarse.
En mi próximo artículo hablaré de las vitaminas, el otro pilar de los grupos básicos de alimentos.
Para obtener más información sobre este y otros temas similares puede recurrir a mi libro “Antienflamatuar Beslenme Rehberi’’ (Guía de Alimentación Antiinflamatoria).
Acceda desde aquí a la terapia neural (neuralterapia) y a los demás métodos de tratamiento de Hüseyin Nazlıkul.
Dr. Hüseyin NAZLIKUL, M.D., PhD.
IFMANT = Presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas de Terapia Neural
Presidente de la Asociación Científica de Terapia Neural y Regulación