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Quien no respira bien envejece: la salud pasa por el diafragma

Dr. Hüseyin Nazlikul
Dr. Hüseyin Nazlikul 17.08.2026 5 min de lectura

Una persona respira alrededor de 20.000 a 25.000 veces al día. Casi nunca advertimos el efecto que tiene sobre nuestra vida un acto que repetimos con tanta frecuencia. Sin embargo, hoy sabemos que respirar no consiste únicamente en tomar oxígeno.

La respiración es uno de los fenómenos biológicos más básicos: influye en nuestro sistema nervioso, en nuestro sistema inmunitario, en la circulación, en el metabolismo, en el cerebro e incluso en la velocidad a la que envejecemos.

Uno de los mayores problemas del ser humano moderno ya no es que no se mueva lo suficiente, sino que no respira lo suficiente. Y la mayoría de las personas ni siquiera es consciente de ello.

Una epidemia silenciosa: la respiración superficial

Hoy en día millones de personas respiran de forma superficial, usando solo la parte alta del tórax.

Las horas pasadas ante el ordenador, el estrés continuo, las posturas incorrectas al sentarse, el sedentarismo y los problemas crónicos de cuello y espalda hacen que la capacidad respiratoria disminuya progresivamente. La persona cree que respira. Sin embargo, el organismo está pasando hambre de oxígeno.

Con los años, esta situación puede preparar el terreno para la fatiga crónica, los trastornos del sueño, la falta de atención, la ansiedad, la hipertensión, la resistencia a la insulina y la inflamación crónica.

El problema que hoy padecen muchas personas no es en realidad una enfermedad, sino una oxigenación insuficiente.

El diafragma: el órgano olvidado

Una de las estructuras en las que insisto especialmente en mi libro Regüle Yaşam Longevity (Vida Regulada: Longevidad) es el diafragma. El diafragma no es solamente un músculo de la respiración. Es un órgano biológico de regulación situado en el centro del organismo humano.

Este gran músculo, que se encuentra entre el corazón y los órganos abdominales:

  • Dirige la respiración
  • Favorece la circulación linfática
  • Influye en las funciones del hígado
  • Aumenta el retorno venoso
  • Desempeña un papel regulador sobre el sistema nervioso autónomo

Un diafragma que funciona de forma saludable masajea literalmente los órganos internos con cada respiración. Acelera la circulación linfática y ayuda a depurar el tejido conjuntivo y a eliminar los residuos celulares. Sin embargo, en las personas modernas que viven bajo estrés el diafragma casi nunca trabaja lo suficiente.

¿Por qué es tan frecuente la disfunción del diafragma?

Las observaciones clínicas que hemos realizado en los últimos años muestran que en una parte importante de los pacientes con dolor crónico, fatiga y alteración del sistema nervioso vegetativo la movilidad del diafragma está reducida.

Entre las causas figuran el estrés crónico, permanecer sentado mucho tiempo, los problemas cervicales, los bloqueos de la primera costilla, las disfunciones de la columna torácica, las cirugías abdominales y los traumatismos antiguos. Mientras el diafragma no se mueva, el organismo tampoco puede respirar plenamente.

La primera costilla y los bloqueos torácicos

Uno de los campos interferentes funcionales con los que nos encontramos con frecuencia en la consulta, aunque casi siempre pasa desapercibido, es la primera costilla.

La pérdida de movimiento de la primera costilla se relaciona con dolores cervicales, problemas de hombro, adormecimiento de los brazos, disminución de la capacidad respiratoria y aumento de la actividad del sistema nervioso simpático.

De forma parecida, los bloqueos de la columna torácica limitan también el movimiento de la caja torácica. Al final, la persona respira, pero no puede usar los pulmones a plena capacidad. Con el tiempo, esta situación puede hacer que disminuya la oxigenación y que se altere el metabolismo energético.

La respiración y el sistema nervioso autónomo

Como expliqué con detalle en mi libro Duygusal Beyin Bağırsak II (Cerebro Emocional e Intestino II), el sistema de equilibrio más importante del organismo humano es el sistema nervioso autónomo.

Respirar correctamente activa el nervio vago. Cuando el nervio vago se activa, el ritmo cardíaco se equilibra, el aparato digestivo trabaja mejor, la inflamación disminuye, la calidad del sueño aumenta y el cerebro funciona con más eficacia.

En cambio, en las personas que respiran de forma superficial el sistema simpático permanece continuamente activo. Sin darse cuenta, el organismo empieza a vivir en estado de alarma.

Las mitocondrias funcionan con oxígeno

Uno de los campos más importantes hoy en la investigación sobre el envejecimiento son las mitocondrias. Las mitocondrias son las centrales energéticas de las células. Para producir energía necesitan tres cosas básicas: oxígeno, nutrientes y una comunicación celular saludable.

Cuando la oxigenación se altera, la producción de energía disminuye. La persona se cansa antes, el rendimiento muscular cae, puede aparecer niebla mental y, a largo plazo, el proceso de envejecimiento puede acelerarse. Por eso respirar no es solo una señal de vida: es el punto de partida de la producción de energía.

El papel de la terapia neural y de la medicina manual

Ver la terapia neural (neuralterapia) únicamente como un tratamiento del dolor sería una gran limitación.

La terapia neural es un importante tratamiento de regulación que favorece la regulación del diafragma, el reajuste de los segmentos torácicos, la mejora de la función de la primera costilla y el equilibrio del sistema nervioso autónomo.

Utilizada junto con las técnicas de la medicina manual, puede aumentarse la movilidad de la caja torácica y volver a apoyarse la función natural del diafragma. En muchos pacientes se observan mejorías notables de la capacidad respiratoria, del nivel de energía y de la calidad de vida solo con la regulación del diafragma y de la región torácica.

El secreto de una vida larga quizá esté tan cerca como una respiración

El ser humano moderno busca mejores medicamentos, suplementos más potentes, tecnologías más avanzadas. Y, sin embargo, a veces la solución está delante de nuestras narices: respirar correctamente, volver a utilizar el diafragma, reequilibrar el sistema nervioso autónomo. Porque el primer instante de la vida comienza con una respiración.

El camino hacia un envejecimiento saludable pasa también, la mayoría de las veces, por saber usar bien esa respiración.

Quizá el mayor secreto de una vida larga esté escondido en esa única respiración que tomamos cada día pero que casi nunca advertimos.

Puede acceder a la terapia neural y a mis demás métodos de tratamiento desde aquí.